El pasado 30 de julio entró en la UIF un reporte por operaciones sospechosas de una firma relacionada con el asesor estrella del presidente.
El pasado 30 de julio entró en la UIF un reporte por operaciones sospechosas de una firma relacionada con el asesor estrella del presidente.
Un nuevo escándalo envuelve al principal asesor del presidente Javier Milei. La Unidad de Información Financiera (UIF) recibió un reporte por una serie de operaciones sospechosas de la empresa Zefico SA, una firma que tiene como único empleado a Santiago Caputo, mano derecha del mandatario.
Caputo asumió en la empresa en diciembre de 2023, al mismo tiempo que La Libertad Avanza comenzaba a su Gobierno. El asesor fue nombrado en más de una oportunidad como parte del círculo más íntimo de Milei, un «triángulo de hierro» que completa la hermana del mandatario. No obstante, a diferencia de Karina, que es secretaria general de la Presidencia, Caputo nunca tomó oficialmente un cargo dentro de la estructura estatal. Esta situación lo desliga de varias responsabilidades -como la de presentar declaraciones juradas ante la Oficina Anticorrupción-, pero no lo aleja de la mesa de decisiones.
El pasado 30 de julio, entró en la UIF un reporte por operaciones sospechosas que podrían llegar a configurar maniobras de lavado de activos. La apuntada fue la firma que tiene al asesor presidencial estrella como único empleado.
La información salió a la luz a partir de un artículo que publicó la periodista Camila Dolabjian en el diario La Nación y marca que los hechos que llevaron a que existan sospechas sobre Zefico ameritan como mínimo una investigación profunda.
Según la reconstrucción de dicho medio, Zefico SA fue constituida por Pablo Costa, padre de Lucas Costa, un íntimo amigo de la infancia de Santiago Caputo. A la vez, Pablo era amigo del padre de Santiago, Claudio Caputo, quien era escribano del empresario.
Cuando contrataron a Santiago Caputo, en enero de 2024, Zefico no presentaba ningún empleado y tampoco movimientos comerciales. Hasta hace unos meses, no había tenido operatoria alguna.
El reporte de actividad sospechosa llegó porque entre abril y junio de 2025 ingresaron a Zefico unos 800.000 dólares. De no registrar movimientos, a tener constancia de dos movimientos que acumulaban ese monto.
La inyección de capital se efectuó a través de dos transferencias de dos socios de la empresa, los hijos de Pablo Costa. Lucas y María Costa aportaron 400.000 dólares cada uno.
Los movimientos llevaron a que aparezcan las primeras consultas en torno a de dónde provenían dichos fondos. Ellos respondieron que se trató de una donación de su padre.
Siguiendo la ruta del dinero, se le consultó -siempre según La Nación- a Pablo Costa por el origen del dinero, quien a su vez contestó que se trató de una donación de su madre. Presuntamente, la mujer le habría regalado 1.500.000 dólares, un monto que repartido entre los hijos hizo que, supuestamente, aparezcan los fondos frescos destinados posteriormente a Zefico.
El banco por el que se hicieron las transferencias, que el medio citado identifica como uno de primera línea, continúo escalando en la cadena de consultas y llegó a la madre de Pablo Costa, de nombre María. Ella no detalló de dónde había salido el dinero, pero entregó una declaración jurada del período enero-diciembre 2023, presentada a mediados de 2024, en la que aparecía el monto como parte de su patrimonio, en concepto de dinero en efectivo.
El inconveniente apareció cuando los especialistas tuvieron que contrastar esa información con los registros previos. Solo contaban con una declaración jurada de 2021 (que repasaba los movimientos de 2020), en la que figura que la madre de Pablo Costa contaba con un patrimonio en cero, donde no aparecían propiedades ni nada que explique el crecimiento.
El dinero no puede provenir del blanqueo, debido a que comenzó en 2024 y la declaración jurada era de 2023.
Como María no logró brindar más información sobre los fondos, la entidad bancaria interviniente realizó un Reporte de Operaciones Sospechosas (ROS) ante la UIF. Es un documento que están obligados a presentar los bancos, casas de cambio, escribanos e instituciones financieras cuando identifican movimientos indicativos de riesgo de lavado de activos.
La escribana que dio fe de esas operaciones, en febrero de este año, es Inés Caputo, hermana de Claudio Caputo y tía de Santiago. Un dato no menor es que tanto la escribanía de los Caputo como Zefico tienen la misma dirección, en Avenida Santa Fe 1385, pero en distintos pisos.
El dinero ya no está en Zefico, según confirmó La Nación. Salió vía dos transferencias a las firmas Netafim Argentina SA y Tonka SA. La primera pertenece a un empresario llamado Pablo Coletti, dedicada al riego por goteo, y la segunda es proveedora de la industria del gas y tiene como Pedro Alberto Friedrich.
La investigación sobre estos movimientos debería profundizarse, pero la Unidad de Información Financiera actualmente está presidida por Paul Starc, un hombre que llegó al puesto impulsado por Santiago Caputo. Es más, como primera reacción, el organismo decidió hacer foco en la filtración de estos reportes y elevó una denuncia penal para que se investigue quién está detrás.
(fuente: https://www.conclusion.com.ar/)
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