por Pablo Stein –
El título de Barón que no es reconocido en nuestro pais a partir de las resoluciones del año XIII fue sin embargo una especie de distinción o reconocimiento a este singular personaje que a bordo de la fragata inglesa Canning llegara a Buenos Aires en 1812, teniendo de compañeros de viaje a José de San Martin y Carlos María de Alvear y cuyo apellido real fue Kaunitz. Holmberg es una referencia al lugar de nacimiento, el Tirol austriaco.
Eduard Ladislau Kaunitz Von Holmberg era por lo tanto austriaco y había combatido al servicio de la corona española siendo oficial de la “guardia valona” grupo de elite con preparación para todo tipo de combate y portadores de la férrea disciplina alemana.
Hombre de confianza de Belgrano
Por entonces al joven abogado Manuel Belgrano se le encomendó la misión de comandar el ejercito del norte, y no teniendo la menor instrucción militar, fue designado Von Holmberg en la expedición que partía hacia Jujuy y fue de él que recibió las primeras nociones de estrategia militar.
Cincuenta palos
“Cincuenta palos” fue el mote con el que fue bautizado por los soldados de la expedición no habituados a los rigores de la disciplina que quería imponer el Barón y que había establecido como castigo a cualquier falta cometida por un integrante de la tropa. (dormir la siesta, por ejemplo) No era por lo tanto merecedor de ninguna estima de parte del gauchaje.
Bautizando la bandera
El 25 de mayo de 1812, en un acto de desobediencia patriota que lo honra, Manuel Belgrano hizo bautizar la bandera en Jujuy, pero quien llevo hasta el altar el símbolo patrio, fue el austriaco. A veces estos pequeños detalles toman un sentido extraño al paso del tiempo y ahora resulta incomprensible por qué no fue el mismo Belgrano el portador de la bandera o una persona nacida en esta tierra.
Ganando enemigos
Ser tan estricto en la disciplina, le fue ganando enemigos y después del gran triunfo de Belgrano en la batalla de Tucumán (25 de septiembre de 1812) y al parecer por las firmes solicitudes de Dorrego y Balcarce, el Barón fue desafectado del ejército y regresó a Buenos Aires. Al año siguiente se casó con María Antonia Balbastro, prima del general Alvear y entró a servir en las milicias porteñas.
Von Holmberg en Entre Ríos
Cuando al tío de Carlos Alvear lo nombraron Director Supremo de las Provincia Unidas pretendió socavar la influencia de José Gervasio de Artigas y lo declaro traidor a la patria y prometió retribuir con una recompensa de 6.000 pesos a quien lo entregara vivo o muerto y a la vez encargo que Hilarión de la Quintana y el Barón de Holmberg invadieran Entre Ríos. El Barón, un ejemplo de militar del tipo “obediencia debida” que ejecutaba sin discutir las ordenes de su superior fue destrozado en la batalla librada en las proximidades del arroyo “Espinillo” a unos 25 kms de Paraná.
De nada valieron los conocimientos aprendidos en la escuela prusiana al barón. Fue derrotado y humillado por los gauchos entrerrianos y orientales que enfrento en nuestra provincia.
El legado de las flores
Cuando el Barón de Holmberg embarcó rumbo al Rio de la Plata, cargó en su equipaje los bulbos de plantas que delataban su afición a la botánica y con el viajaron algunas especies que fueron un legado a nuestra provincia y que agradecemos a pesar de que como tantos otros fue objeto de la desidia porteña sobre el interior del pais.
Ya retirado de las lides guerreras ocupo su tiempo para dedicarse por completo a una afición que transmitió a uno de sus hijos y por el a su nieto: Eduardo Ladislao que no solo fue director del jardín Zoológico en 1888, sino el fundador de las Ciencias Naturales en Argentina.
Fue el general Urquiza unos de los clientes asiduos que requirió sus servicios para mejorar con cruces nuevos sus jardines de rosas en el palacio San José. Además, trajo desde Europa una flor por entonces desconocida en Entre Ríos y que hoy da nombre a una de la más importante empresa de nuestro suelo: La Camelia.
Bibliografía consultada:
Felipe Pigna; “Manuel Belgrano, vida y pensamiento de un revolucionario”; Editorial Planeta; Bs. Aires; 2020
José María Paz; “Memorias póstumas” 2° edición; Tomo I.