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Los chicos que dibujan seguido desarrollan una poderosa habilidad cerebral

Un grupo de investigadores analizaron a más de 200 niños en edad escolar y encontraron que los chicos que dibujan con frecuencia muestran mejor memoria visual y mayor capacidad para organizar información compleja.

El dato no surge de una teoría pedagógica ni de una intuición artística. Surge de pruebas concretas de recuerdo, secuenciación narrativa y tareas espaciales realizadas en laboratorio.

El estudio, publicado en Developmental Science, comparó a chicos que incorporaban el dibujo como parte habitual de su aprendizaje con otros que no lo hacían de manera sistemática. La diferencia apareció en la forma en que estructuraban historias y retenían detalles después de un intervalo de tiempo.

Los investigadores observaron que los chicos que dibujan no solo reproducen imágenes, sino que organizan mentalmente la información antes de plasmarla.

En las pruebas, quienes utilizaron esquemas o representaciones gráficas recordaron más elementos clave y cometieron menos errores de secuencia.

El dibujo obliga a seleccionar, jerarquizar y sintetizar datos. Ese proceso activa memoria de trabajo y coordinación entre áreas visuales y lingüísticas.
No se trata de creatividad espontánea. Se trata de procesamiento cognitivo. Cuando el dibujo se vuelve habitual, el cerebro entrena rutas neuronales vinculadas con planificación y representación simbólica.

Qué cambia en el cerebro cuando se dibuja
Desde la neurociencia, las tareas que combinan motricidad fina y organización espacial fortalecen la corteza prefrontal, región asociada a funciones ejecutivas. Eso incluye control atencional, planificación y toma de decisiones. Cada trazo dentro de un dibujo implica microdecisiones, ya sea de tamaño, proporción, ubicación.

En los chicos que dibujan con regularidad, ese ejercicio repetido impacta en la capacidad de estructurar información antes de expresarla. Dentro del aula, esto se traduce en mejor comprensión cuando deben explicar contenidos complejos. Por esta razón, no es casual que muchos métodos educativos incorporen mapas conceptuales y esquemas visuales.

Otro resultado del estudio fue el vínculo entre dibujo y la memorización. Los chicos que representaron historias en imágenes recordaron más detalles que quienes solo las escucharon.

El acto de dibujar parece reforzar la codificación de la información, al integrar percepción visual, movimiento y elaboración mental. Los especialistas en psicología del desarrollo señalan que esta integración favorece el aprendizaje en etapas tempranas.

Con el dibujo, los niños estimulan habilidades cognitivas que luego influyen en la lectura, escritura y razonamiento lógico.

Cómo impacta psicológicamente el dibujo en la infancia
Más allá del rendimiento cognitivo, distintas investigaciones en psicología infantil analizaron el efecto emocional del arte, en particular del dibujo, en etapas tempranas.

Varios estudios difundidos por Child Development y Arts in Psychotherapy encontraron que la práctica regular de actividades artísticas reduce niveles de estrés y mejora la autorregulación emocional en niños en edad escolar.

Por este motivo, cuando un niño dibuja, externaliza experiencias internas que muchas no puede plasmar con palabras. Ese proceso disminuye la activación fisiológica asociada a la ansiedad. En evaluaciones realizadas con mediciones de cortisol se observaron descensos después de sesiones de dibujo libre de entre 20 y 30 minutos.

(fuente: https://www.aimdigital.com.ar/)

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