En medio de un clima de creciente confrontación entre el Gobierno y buena parte del empresariado industrial, el Ministerio de Economía conducido por Luis Toto Caputo oficializó la eliminación de las restricciones antidumping al aluminio chino
En medio de un clima de creciente confrontación entre el Gobierno y parte del empresariado industrial, el Ministerio de Economía conducido por Luis Caputo oficializó la eliminación de las restricciones antidumping al aluminio chino, una decisión que impacta de lleno en el mercado local y golpea directamente a Aluar, uno de los principales jugadores del sector.
La medida, publicada en el Boletín Oficial mediante la Resolución 172/2026, dispuso el cierre del examen por expiración de plazo de la sanción antidumping que regía desde 2020. Aquella resolución —la 88/2020 del ex Ministerio de Desarrollo Productivo— había impuesto un arancel del 28% sobre el valor FOB para determinadas exportaciones de hojas de aluminio provenientes de China, ante sospechas de maniobras de dumping y el ingreso de stock excedente a precios artificialmente bajos.
Con el vencimiento del plazo de cinco años en febrero, el Gobierno optó por no prorrogar la medida. En la práctica, se levantó el “tapón” que protegía al mercado interno frente a la competencia de uno de los mayores productores globales, habilitando el ingreso de aluminio chino sin el recargo adicional que encarecía su comercialización en el país.
La sombra del conflicto por Fate
La decisión no pasó desapercibida en los pasillos de la Casa Rosada. Llega apenas días después del cierre de Fate, la histórica fábrica de neumáticos propiedad de Javier Madanes Quintanilla, quien también controla Aluar. El cierre, que se produjo en plena discusión por la reforma laboral, generó ruido político y económico.
Incluso el presidente Javier Milei dejó entrever en redes sociales la existencia de tensiones con sectores del empresariado nacional, en un contexto en el que el oficialismo defiende la apertura importadora y cuestiona a las industrias que, según su visión, no resisten la competencia externa.
En ese marco, la eliminación del esquema antidumping sobre el aluminio chino fue interpretada por distintos actores como un mensaje directo hacia el grupo empresario. Más aún cuando el traspaso de los terrenos de Fate a Aluar —una operación interna entre compañías de Madanes— alimentó sospechas en el entorno oficial sobre un movimiento coordinado detrás del cierre de la planta.
Exportaciones en jaque y tensión con EE.UU.
Más allá de la pulseada política, en el sector industrial crece el malestar por la pérdida de competitividad. En el caso de Aluar, buena parte de su producción estaba orientada a mercados externos como Estados Unidos. Sin embargo, el tipo de cambio considerado “bajo” y el encarecimiento de los costos internos complican la ecuación exportadora.
A eso se suma que el Gobierno no logró destrabar con la Casa Blanca un cupo para exportar aluminio y acero argentino sin aranceles a Estados Unidos. Esa negociación quedó en “stand by”, agregando presión a un escenario donde el mercado interno tampoco absorbe excedentes por la caída del consumo.
Así, mientras promueve una apertura comercial amplia, la administración nacional avanza con decisiones que impactan de lleno en uno de los complejos industriales más relevantes del país, en un contexto de tensión política y económica que excede lo estrictamente comercial.
(fuente: https://primereando.com.ar/)