por Ana María González –
Pasaron mas de 70 años de la muerte de Eva Perón, la figura de Evita ha sido inspiradora de cientos de obras artísticas en Argentina y el mundo, podríamos seleccionar algunas obras literarias ilustrativas como Esa mujer de Rodolfo Walsh, Santa Evita de Tomás Eloy Martínez, Eva Perón en la hoguera de Leónidas Lamborguini, Eva Perón resucitada en tiempos de rencor, texto dramático de Vicente Zito Lema , Gotán poema de Juan Gelman, Eva de maría Elena Walsh y Vaticinio para desesperanzados de Marta Zamarripa. Estas obras (y seguramente otras) tienen en común una visión mítica de Evita redimida en una imagen de pelo suelto, superando a los partidarios de Viva el cáncer, aglutinante y portadora de un fuego revolucionario femenino y plebeyo.
Para los mencionados autores, (Walsh y Eloy Martínez merecen capítulos aparte) Evita fue inspiradora en sus ideas y sus creaciones. Ellos son de la misma generación, muchos no fueron en principio peronistas desde lo dogmático, sino luego de absorber y compartir el sentimiento popular de empoderamiento y la devoción que el peronismo despertó por sus máximos representantes. Sus obras fueron también una reacción ante el inusitado odio que sufrió principalmente la figura de Evita en su corta vida, ambos sentimientos encontrados perduran luego de su muerte, así vimos ultrajes a sus monumentos,( en el 55 los relatos orales y escritos recuerdan el antiperonismo extremo de hombres y mujeres, hasta entonces respetables, que dejaron rienda suelta a sus bajos instintos y no dudaron el orinar sobre los bustos de Evita y Perón y arrastrarlos hasta destruirlos en muchas ciudades del país, incluída la nuestra), prohibición de nombrarlos, hacerlo con giros oprobiosos o simplemente omitirlos de la historia, llegar hasta el extremo de la violación a leyes naturales y la desvergüenza al profanar cuerpos y sus tumbas y justificar o callar ante tales actos. En estas obras los autores reescriben a una Evita revolucionaria, de pelo largo, suelto, recuperan su voz de un feminismo plebeyo. La reconocen como la mujer más inspiradora del SXX.
Eva Perón resucitada en tiempos de rencor, de Vicente Zito Lema (n en 1939 en Bs. As. Poeta, dramaturgo, abogado, periodista, poeta)
Nieto de anarquista e hijo de socialista, absorbe el amor de su madre por Evita. Su madre no tenía lugar en las discusiones políticas, no tenía formación pero quería decir, admira a esa mujer que habla y eleva la voz ante las injusticias. Eva en la obra de Zito Lima es, como dijera Horacio González el mito del amor social, surgido desde el recuerdo de conocerla en persona (cuando ella le regaló su primera bicicleta), y de la traslación del amor de su madre por Evita que representaba los sueños de toda mujer de ser protagonistas en un tiempo nuevo. Es un todo simbólico que se opone a la cultura de la muerte sostenida por los odiadores. Dice Zito Lema, respecto de la ideología de su obra donde no hay hombres “que expresa este tiempo de neoliberalismo, como cara de un capitalismo atroz, no puede existir si no golpea y lastima lo que la mujer expresa, sea o no la mujer consciente de esa verdad Dentro de la atrocidad cotidiana, el capitalismo convirtió a la mujer en algo a destruir diariamente. Lo legal, lo comunicacional, la publicidad, la creación de nuevos mitos, todo es como un gran “matemos a la mujer”” (1).
Eva Perón en la hoguera de Leónidas Lamborguini (n1927-m. 2009)
Es un poema largo experimental donde el autor reescribe La razón de mi vida (Eva Perón 1951), texto de amanueces aprobado por Eva, despojando al personaje de elementos simbólicos tradicionales en el peronismo como la religión católica o el matrimonio como institución, para presentar una Evita revolucionaria. Al decir de Victoria Cóccaro en “La razón de mi vida y Eva Perón en la hoguera : entre el relato y la voz” el autor establece una nueva figura de Eva militante a través de las metáforas del fuego y de la hoguera. Son imágenes míticas de Eva, de la figura política, del producto mediático, del producto pop, trascendiendo su estetización inerte.
Gotán de Juan Gelman (arg. 1930, m. Mexico 2014), poeta, periodista, traductor, militante,obtuvo el premio Cervantes entre otras distinciones.
En este libro de poesía social y ritmo tanguero, escrito en 1962, Gelman integra el poema sobre Evita. El uso del lunfardo confiesa la intención del autor de merodear por los barrios populares, tocar los hilos que entrecruzan el sentir de la gente común donde la figura de Evita se elevaba como reina o como santa absorbiendo las esperanzas y angustias de los pobres. El ritmo del tango está presente en la escena, Evita baila en un tugurio donde seduce de reojo a todo el público y al autor en particular porque ella invadía todos los espacios con su amor, su fuerza lo acompañará hasta morir.
Esa mujer se parecía a la palabra nunca,
desde la nuca le subía un encanto particular,
una especie de olvido donde guardar los ojos,
esa mujer se me instalaba en el costado izquierdo.
Atención atención yo gritaba atención
pero ella invadía como el amor, como la noche,
las últimas señales que hice para el otoño
se acostaron tranquilas bajo el oleaje de sus manos.
Dentro de mí estallaron ruidos secos,
caían a pedazos la furia, la tristeza,
la señora llovía dulcemente
sobre mis huesos parados en la soledad.
Cuando se fue yo tiritaba como un condenado,
con un cuchillo brusco me maté,
voy a pasar toda la muerte tendido con su nombre,
él moverá mi boca por la última vez.
Eva de María Elena Walsh (1930-2011)
En el año 1976, la escritora María Elena Walsh publicó “Cancionero contra el mal de ojo”. Entre sus poemas se destaca “Eva” dedicado a Eva Perón, como una invitación a viajar a 1952 para redescubrir a la mujer cuya lucha abrió el camino a millones de mujeres en la historia y destacar la influencia de Evita luego de su fallecimiento.
Para Javier Gatti María Elena reescribió a la Eva que dividía aguas adentro del peronismo y en el feminismo que no tenía registros ni representantes, un feminismo heterosexual opuesto al blanco y académico, no peronista, de muchas mujeres que detestan el peronismo y a Evita lo desprecian infravaluándolo. A ellas, la desobediencia orgánica y fulgurante de Eva no las convence, su subordinación táctica a Perón fue sobradamente fustigado por íconos del feminismo que aplaudieron la Revolución Libertadora que robó y escamoteó macabramente su cadáver, que fueron intelectuales inorgánicas de un régimen que legalizó la persecución y el asesinato de peronistas deshumanizándolos, marcándolos como nazis y fascistas, como Victoria Ocampo, el alter ego que eligiese Mónica Ottino para su célebre guión teatral. O directamente orgánicas de una dictadura criminal, como Alicia Moreau de Justo que integró ese “parlamento” de notables antiperonistas que fue la Junta Consultiva que asesoraba a Isaac Rojas.
Según Gatti, María Elena comprendió y exaltó ese feminismo plebeyo, “ para Eva el feminismo no era una categoría teórica sino práctica y transversal, pero no fundante de su acción política. Su época fue la de un feminismo liberal contra un populismo plebeyo que multiplicó la visibilidad y las alternativas de participación política y social de las mujeres, que hizo realidad lo que otras pioneras habían militado por décadas y a las que Eva no invocaba. Bastarda, de origen humilde, mujer de un milico enorme, autotidacta y jacobina, líder espiritual y política de sus descamisados. ¿Quién que no fuese peronista podía sopesar esa complejidad y valorarla desde otra piel? ¿Desde su propio género con una sensibilidad superior y otra condición de clase?”. Cuando pase la oscuridad del luto impuesto y esa grita infame, emergerá la Eva con agallas, la que convoca al grito aunque amordacen cañones…
Eva
Calle Florida, túnel de flores podridas.
Y el pobrerío se quedó sin madre llorando entre faroles sin crespones.
Llorando en cueros, para siempre, solos.
Sombríos machos de corbata negra sufrían rencorosos por decreto y el órgano por Radio del Estado hizo durar a Dios un mes o dos.
Buenos Aires de niebla y de silencio.
El Barrio Norte tras las celosías encargaba a París rayos de sol.
La cola interminable para verla y los que maldecían por si acaso no vayan esos cabecitas negras a bienaventurar a una cualquiera.
Flores podridas para Cleopatra.
Y los grasitas con el corazón rajado, rajado en serio. Huérfanos. Silencio.
Calles de invierno donde nadie pregona El Líder, Democracia, La Razón.
Y Antonio Tormo calla «amémonos».
Un vendaval de luto obligatorio.
Escarapelas con coágulos negros.
El siglo nunca vio muerte más muerte.
Pobrecitos rubíes, esmeraldas, visones ofrendados por el pueblo, sandalias de oro, sedas virreinales, vacías, arrumbadas en la noche.
Y el odio entre paréntesis, rumiando venganza en sótanos y con picana.
Y el amor y el dolor que eran de veras gimiendo en el cordón de la vereda.
Lágrimas enjuagadas con harapos, Madrecita de los Desamparados.
Silencio, que hasta el tango se murió.
Orden de arriba y lágrimas de abajo.
En plena juventud. No somos nada.
No somos nada más que un gran castigo.
Se pintó la República de negro mientras te maquillaban y enlodaban.
En los altares populares, santa.
Hiena de hielo para los gorilas pero eso sí, solísima en la muerte.
Y el pueblo que lloraba para siempre sin prever tu atroz peregrinaje.
Con mis ojos la vi, no me vendieron esta leyenda, ni me la robaron.
Días de julio del 52 ¿Qué importa donde estaba yo? No descanses en paz, alza los brazos no para el día del renunciamiento sino para juntarte a las mujeres con tu bandera redentora lavada en pólvora, resucitando.
No sé quién fuiste, pero te jugaste.
Torciste el Riachuelo a Plaza de Mayo, metiste a las mujeres en la historia de prepo, arrebatando los micrófonos, repartiendo venganzas y limosnas.
Bruta como un diamante en un chiquero ¿Quién va a tirarte la última piedra? Quizás un día nos juntemos para invocar tu insólito coraje.
Todas, las contreras, las idólatras, las madres incesantes, las rameras, las que te amaron, las que te maldijeron, las que obedientes tiran hijos a la basura de la guerra, todas las que ahora en el mundo fraternizan sublevándose contra la aniquilación.
Cuando los buitres te dejen tranquila y huyas de las estampas y el ultraje empezaremos a saber quién fuiste.
Con látigo y sumisa, pasiva y compasiva, única reina que tuvimos, loca que arrebató el poder a los soldados.
Cuando juntas las reas y las monjas y las violadas en los teleteatros y las que callan pero no consienten arrebatemos la liberación para no naufragar en espejitos ni bañarnos para los ejecutivos.
Cuando hagamos escándalo y justicia el tiempo habrá pasado en limpio tu prepotencia y tu martirio, hermana.
Tener agallas, como vos tuviste, fanática, leal, desenfrenada en el candor de la beneficencia pero la única que se dio el lujo de coronarse por los sumergidos.
Agallas para hacer de nuevo el mundo.
Tener agallas para gritar basta aunque nos amordacen con cañones.
Marta Zamarripa (n.en 1933 en Gualeguay, m. En 2020 en Paraná) Vaticinio para desesperanzados
El texto dialoga con los poemas Eva I y II de Ma. Elena Wash, se aleja del luto del primero para imbricarse en el de la eva con agallas, la única reina del sur. Emerge, en el poema de 2009 dedicado a Fermín Chávez, una Eva mítica que renace como el fénix y se metamorfosea en la Victoria de Samotracia.
En este poema de luz, Marta es de una medium, una sanadora de magia blanca. Desde allí ella cura a Eva multipresente, distorsionada por Hollywood y vapuleada por sus lentejuelas. Ahora esa mujer frágil es la portabanderas y de pronto me viene a la cabeza la figura de Juana de Arco o la Libertad de Delacroix, guiando al pueblo. En este poema se ve a Marta conjurando al prejuicio de que una mujer culta no puede ser militante ni peronista, cliché bastante instalado en nuestra sociedad , el mismo que arrincona al silencio y parálisis a las mujeres que militan. La poeta, “habitante plural de la provincia”, usa el tono de barricada de Evita para convocar a la esperanza y las nuevas luchas.
Marta y Eva ahora en un ágora con megáfono, arengando desde la historia y la poesía. El paso del tiempo, las eleva juntas a la entrerriana que recorrió el mundo con la poesía y trabajó con compromiso en el ámbito docente y político y la otra, la bonaerense, que abrió caminos de la esperanza a machete verbal y acción social. En ambas la palabra fue caricia y consuelo hacia los desfavorecidos.
Vaticinio para desesperanzados
Nadie tema.
La historia nunca muere.
Nunca se muere el mar.
Volveré
por sobre las caricaturas miserables
las mentiras show de Alan Parker
la saga de ataúdes
que inventaron los generales malditos del 55
el odio de las manos que escribieron
viva el cáncer en los paredones de la calle Agüero
las historietas escritas por las mujeres de la vida
sin vida.
Volveré.
Serán siempre fugaces
las lentejuelas iluminadas de la calumnia
las marquesinas de Hollywood
que asesinaron a Marilyn y a tantas
antes de mí, después de mí
Nadie tema.
La historia nunca muere.
Eternamente mueve su onda el mar.
Volveré
y se levantarán conmigo las mujeres
que velaron mi sueño en los funerales de julio
y todas las sin tumbas, las asesinadas
en la Argentina de los cobardes del terror.
Se levantarán
las amigas invioladas y eternas
las estudiantes todavía vestidas de estudiantes
las compañeras de los compañeros
destrozados por las itakas
las artistas del corazón afuera
las trapecistas del enorme circo de la vida
las llorosas de cebolla y cocina
las poetas del poema no escrito.
Un inmenso bosque resplandeciente de mujeres
avanzará por los caminos de la historia
derribará las murallas de los poderosos
derrotará las cárceles de la angustia.
Nadie tema.
Yo volveré.
Soy Eva.
Yo soy Eva Perón.
Y volaré sobre los campos argentinos
para anunciar la patria de la luz
con las alas desplegadas
de la Victoria de Samotracia.
Fuentes:
- (1) Evita es mi mascarón de proa para enfrentar la cultura de la muerte, Matías Ferrari, en el Grito del sur, 09/12/2016 sobre “Eva Perón resucitada en tiempos de rencor” entrevista a Vicente Zito Lema.
- Victoria Cóccaro, “La razón de mi vida y Eva Perón en la hoguera : entre el relato y la voz” Babel Literatura-Número 26-2012 (disponible en openedition.org/babel/2578?lang=es)
- Elisabet Valverde-Lo popular y lo cotidiano en «Gotán», de Juan Gelman.
- Publicado el 26 julio, 2015por disponible en https://eledeeli.wordpress.com/2015/07/26/lo-popular-y-lo-cotidiano-en-gotan-de-juan-gelman/
- Agallas para hacer de nuevo el mundo, Eva Duarte por marí elna Walsh, A 91años del nacimiento de Eva Perón, Enero de 2020, pág.del Ministerio de Cultura de Argentina https://www.cultura.gob.ar/eva-duarte-por-maria-elena-walsh-8677/
- Javier Gatti-María Elena escribe a Eva: ese fino antiperonismo popular y de mayorías, 26 de Julio de 2020- Pausa, disponible en https://www.pausa.com.ar/2020/07/maria-elena-escribe-a-eva-ese-fino-antiperonismo-popular-y-de-mayorias/
- Gonzalez Ana María, Marta Zamarripa y Eva Perón, Vaticinio para desesperanzados, La ciudad revista, Concepción del Uruguay, 8 de mayo de 2022, disponible en :https://laciudadrevista.com/marta-zamarripa-y-eva-peron-vaticinio-para-desesperanzados/
Esta nota fue publicada por la revista La Ciudad el 26/7/2022