Prestadores entrerrianos advierten que el bajo consumo, la falta de políticas efectivas y la incertidumbre económica golpean drásticamente al sector turístico.
El sector turístico de Entre Ríos atraviesa uno de los momentos más complejos de los últimos años. Así lo expuso Leonardo Schey, referente de la Asociación Concordiense de Trabajadores Independientes del Turismo (Actitur), quien advirtió sobre una actividad golpeada por la caída del consumo, la falta de políticas efectivas y una marcada incertidumbre económica.
Schey, quien además esvocal de la Cámara Entrerriana de Turismo (CET), describió un escenario donde los eventos puntuales –como el TC 2000 en Concordia este fin de semana–, generan un leve repunte, pero no alcanzan para revertir una tendencia negativa que ya lleva varios años. “Cuando hay un evento deportivo se nota una diferencia, hay más movimiento, pero es un alivio momentáneo, un poco de oxígeno en medio de la desesperación”, señaló, y analizó: «Este es un turismo deportivo, que viene ahora por alguna activida
Uno de los puntos centrales del diagnóstico es el cambio en el perfil del visitante. Según explicó Schey, ya no se trata del turista que elige Entre Ríos como destino de descanso, sino de un público que llega exclusivamente por una actividad puntual. “Esto es turismo deportivo, no es el turismo que estábamos acostumbrados a recibir. No es gente que viene a disfrutar las termas, a recorrer, a buscar experiencias. Vienen por el evento y se van”, remarcó.
Esta diferencia no es menor: impacta directamente en el gasto, la duración de la estadía y la distribución del ingreso dentro del sector.
Ocupación desigual
La crisis se refleja con crudeza en la ocupación. Mientras algunos complejos de cabañas o bungalows logran captar parte de la demanda asociada a eventos, la hotelería tradicional atraviesa un momento crítico, al menos este fin de semana en Concordia. “Hoy tenemos hoteles literalmente vacíos. La ocupación puede ser buena en zonas específicas, pero cuando promediás, cae muchísimo porque los hoteles no están cerca de los eventos”, observó.
Además, la estacionalidad y los costos obligan a muchos prestadores a tomar decisiones drásticas: “Estamos entrando en una época donde varios complejos cierran porque no los pueden sostener. Prefieren bajar la persiana unos meses antes que seguir perdiendo plata”, aseguró a UNO.
Consumo restringido
El ajuste en el gasto turístico es otro de los indicadores más claros de la crisis. El visitante que llega lo hace con un presupuesto acotado y modifica sus hábitos. “El turista es mucho más austero. El asado ya es un lujo. La gente que se aloja en cabañas trata de cocinar ahí, no sale a comer. Eso impacta directamente en la gastronomía”, aseguró Schey.
Este cambio responde a una realidad económica más amplia: “El público que recibimos es mayormente el trabajador de Buenos Aires, que antes podía ahorrar para viajar. Hoy ese ahorro no existe”.
Un sector muy golpeado
Lejos de mostrar signos de recuperación, desde Actitur aseguran que el último año fue incluso peor que el período de pandemia. “El año pasado fue malísimo, peor que la pandemia. Y eso es mucho decir. La actividad viene en caída desde hace tiempo y cada vez cuesta más sostenerla”, afirmó Schey.
La diferencia, según explicó, es que en pandemia existía una causa clara y medidas de contención. Hoy, en cambio, el deterioro responde a múltiples factores y no hay respuestas concretas.
Schey también apuntó a la falta de articulación entre el sector público y privado, especialmente en lo referido a promoción turística. Cuestionó, por ejemplo, campañas realizadas en mercados poco favorables: “Se fueron a promocionar los atractivos turísticos de Entre Ríos a la República Oriental del Uruguay, cuando claramente a los uruguayos no les convenía venir por el tipo de cambio. Se gastó dinero en acciones que no dieron resultados. No vimos turistas uruguayos”.
Además, remarcó la falta de participación del sector privado en las decisiones: “No nos consultan. No sabemos qué fondos se manejan ni en qué se gastan los recursos. El Ente Mixto de Turismo de la provincia debería equilibrar esto, pero hoy no está funcionando como debería”, fustigó.
Costos en alza
A la caída de la demanda se suma un fuerte incremento en los costos operativos. “Los impuestos están más caros, la luz sube, todo aumenta. Aunque te digan que bajaron, en la práctica estás pagando más”, sostuvo el dirigente de Actitur.
Y agregó un punto crítico sobre las condiciones para acceder a beneficios: “Te piden tener los impuestos al día para recibir ayuda, pero justamente no los podés pagar. Es un sistema que termina excluyendo al que más lo necesita”.
Hoteles en venta
La crisis ya tiene consecuencias visibles en el mapa turístico. En Concordia, al menos cinco hoteles estuvieron recientemente en venta, una de los cuales se concretó. “¿Quién va a invertir en turismo en este contexto? Es muy difícil vender y más difícil todavía pensar en crecer”, planteó Schey.
Por último, opinó que la recuperación del sector no depende exclusivamente de decisiones locales, sino de un cambio en el escenario económico general. “Tenemos un problema macroeconómico muy grande. El turismo es de las primeras actividades en caer y de las últimas en recuperarse. Ya lo vimos en pandemia y va a pasar lo mismo ahora”, concluyó.
(fuente: https://www.unoentrerios.com.ar/)

