La administración de Donald Trump busca acelerar un acuerdo estratégico con la Argentina que combine apoyo financiero inmediato a cambio de subordinación geopolítica y presencia militar estadounidense en territorio argentino.
El entendimiento que negocian ambos gobiernos incluiría un desembolso del Tesoro estadounidense para que la Argentina pueda afrontar compromisos de deuda por US$4.000 millones en enero y US$4.500 millones en julio. Los equipos técnicos del ministro de Economía, Luis Caputo, ya trabajan con funcionarios cercanos al secretario del Tesoro, Scott Bessent, para definir los detalles.
Presencia militar en el sur
En la Casa Rosada reconocen que uno de los puntos sensibles de las exigencias estadounidenses es la presencia de fuerzas norteamericanas en Ushuaia, donde avanza la construcción de una Base Naval Integrada que Washington busca tutelar. El antecedente que se menciona en las Fuerzas Armadas es la base estadounidense de Rota en España , que como un enclave militar, otorga a Washington un espacio exclusivo para operaciones de EE.UU en condiciones de extraterritorialidad e inmunidad para sus fuerzas. Para concretar esta posibilidad, el Ejecutivo necesitaría la aprobación del Congreso para permitir el ingreso de tropas extranjeras.
La proyección estratégica incluye el control del Atlántico Sur, la Antártida y el pasaje de Drake, un corredor bioceánico clave que conecta el Atlántico con el Pacífico. Desde la Casa Rosada tratan de justificar la entrega de soberanía señalando que la cooperación con EE.UU. apunta también a contrarrestar la presencia británica y chilena en la región aunque se trata o bien de una burda mentira o de un grosero error de lectura histórica y geopolítica igual al cometido por la junta militar galtierista en Malvinas, ya que Trump reivindicó recientemente su alianza inclaudicable y perpetua con el Reino Unido de Gran Bretaña.
Contrapeso a China
El acuerdo tiene como trasfondo el objetivo de limitar la injerencia china en América Latina. Además de la cancelación del swap, el Gobierno estaría dispuesto a dar de baja el Radio Telescopio Chino-Argentino (CART) en San Juan, un proyecto de cooperación científica con Beijing.
Washington ya incidió en decisiones recientes, como la compra de aviones F-16 de segunda mano, respaldada por un paquete de sostenimiento de US$941 millones. El jefe del Comando Sur, Alvin Holsey, confirmó en el Senado de EE.UU. que su misión es “contrarrestar la influencia china en la Argentina” mediante programas de financiamiento y ventas militares.
Ampliación de la alianza
La agenda bilateral también contempla el ingreso de la Argentina a la OTAN como socio “extra-OTAN”, la compra de equipamiento militar como blindados Stryker, fragatas y submarinos, y el fortalecimiento de la cooperación en Defensa a través de programas estadounidenses.
La visita de Holsey a Ushuaia y su interés en el abastecimiento de submarinos refuerzan la expectativa de un acuerdo más profundo. El Gobierno de Milei busca así consolidar un nuevo alineamiento estratégico con Washington, a cambio de respaldo económico en un año de fuertes compromisos financieros.
(fuente: https://primereando.com.ar/)