Por Eduardo Campi –
Algunos autores occidentales han escrito que la zona geográfica intertropical no ha dado premios nobeles de Ciencia al mundo.
El historiador de la Academia Internacional de Ciencia, Sarton, anotó que, en el Renacimiento, los médicos occidentales se encontraron con nativos ignorantes, y el historiador HobsBawn agregó que la microbiología inmunológica, comenzó con los descubrimientos de aquella época (viajes).
Si bien lo primero es verdad, no mencionan los autores anteriores los descubrimientos de los naturales u orientales, que ayudaron al nacimiento de la inmunología en el mundo.
Lo que sucedió en varias ocasiones es que los occidentales, al aprender de aquellos, obtuvieron para ellos los premios Nobeles correspondientes. Los casos son varios.
EL Curaré de los amazónicos le permitió a Bovet obtener el premio Nobel de Medicina en 1957, haciendo detener momentáneamente al movimiento cardíaco y así poder operarlo.
LIND aprenderá de los nativos norteamericanos que el té de hojas de coníferas era el remedio contra el Escorbuto. Por esto fue nombrado el “Padre de la Higiene Naval”. (La hamaca precolombina lo ayudó también para esta tarea).
El natural VEDIA explicó a los españoles el remedio (quinina) contra la Malaria, luego sintetizado por Woodward. Al descubrir el agente patógeno, LAVERAN obtuvo también, en 1907, el premio Nobel.
Además, hay mujeres que fueron retribuidas de esta manera. Barbara McClintock (1983) recibió el premio Nobel por sus estudios sobre la genética del maíz, domesticado por los pueblos precolombinos. Y la mujer china Tu Youyou que descubrió la artemisina. Algo semejante pasó con la terramicina, la rapamicina…).
El psiquiatra WAGNER, que trataba a enfermos de sífilis, inoculaba a dichos pacientes con el transmisor de la malaria, cuya fiebre alta eliminaba al tripanosoma, y luego curaba al paciente de lo residual, con el remedio para la malaria!. Antes de este tratamiento se salvaba solo el 20 % ; luego de él, sobrevivirá un 60 % de los pacientes. Se otorgó el premio Nobel en 1927.
Otro premiado en 1908 fue el descubridor de los glóbulos blancos defensivos en la sangre, que se interesó por la longevidad saludable, a partir de fermentos protectores de yogurth (palabra turca) I. MECHNIKOV.
El premio Nobel en 1929, EIJKMAN radicado en las Indias Orientales, pudo haber recibido alguna información para el tratamiento de enfermedades carenciales (dieta).
Hay otros casos semejantes (JENER, SEMELWEIS, PASTEUR, ETC.), pero sin premios nobeles de por medio.
Nuestra conclusión al respecto es que las Sociedades Orientales, no sólo iniciaron a los títulos médicos (China) y los hospitales (Arabia), sino que también tuvieron la capacidad intelectual para compartir la altura de un Premio Nobel, con el mundo.