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El profundo deterioro del mercado laboral oculto detrás del incremento del desempleo

Mientras la desocupación toca su techo en la era Milei, la informalidad ya afecta al 45% de los ocupados y uno de cada cuatro trabaja por cuenta propia. La individualización del trabajo.

El jueves se conoció el Informe de Mercado de Trabajo del INDEC del segundo trimestre de 2026. Una primera mirada indica que el desempleo escaló al 7,9%, el más alto desde que asumió Javier Milei.

Para encontrar un valor superior hay que recalar en el 8,2% del tercer trimestre de 2021, cuando todavía no se habían flexibilizado todas las restricciones sanitarias establecidas para contener la pandemia de Covid.

Un informe realizado por el Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP) destaca que el desempleo “pasó del 6,2% de la PEA en el segundo trimestre de 2023 al 7,6% en igual período de 2025 y al 7,9% en el segundo trimestre de 2026”.

Sin embargo, también resalta que el conjunto de los indicadores laborales “muestran un deterioro que excede ampliamente lo que expresa la tasa de desocupación abierta”. Es que el dato no refleja en toda su dimensión la metamorfosis del mercado de trabajo que se viene desarrollando en la última década y que se ha acelerado especialmente desde la asunción de Milei.

El informe, titulado “La consolidación del modelo changa”, destaca en primer lugar que la “relativa estabilidad (del desempleo) convive con una expansión mucho mayor de la población que participa del mercado laboral. La tasa de actividad pasó del 47,6% al 48,9% entre 2023 y 2026”. El indicador expresa “un mercado de trabajo sometido a una presión creciente, en el que aumenta la proporción de personas que buscan empleo, necesitan otra ocupación o están disponibles para trabajar más horas” como resultado del deterioro de los salarios.

El Centro de Economía Política Argentina (CEPA), por su parte, cuestiona la consistencia del propio dato de desempleo y su comparabilidad con otros momentos de la historia a partir de “las distorsiones que generan las economías de plataformas”. Es que, dicen, “cualquier individuo que realice actividades de generación de ingresos a través de aplicaciones de movilidad o delivery, independientemente de la carga horaria o la regularidad, es clasificado estadísticamente como ocupado”.

El profundo deterioro del mercado laboral oculto detrás del incremento del desempleo
Foto: Edgardo Gómez@jedgardogomez
El profundo deterioro del mercado laboral oculto detrás del incremento del desempleo

De hecho, coincide el IPyPP, “la tasa subestima la insuficiencia laboral, porque deja afuera a quienes tienen una ocupación de muy baja intensidad y continúan buscando activamente otro empleo”. Y aclara que “si a los desocupados se suman los subocupados demandantes, la desocupación ampliada asciende al 15,9% de la PEA en el segundo trimestre de 2026, frente al 13,6% de 2023”.

En este grupo, dicen, “hay trabajadores que disponen de pocas horas y siguen buscando activamente empleo, por lo que su situación puede considerarse muy próxima a una desocupación efectiva”. A ese segmento corresponde añadir otras categorías como los ocupados demandantes y los disponibles que, a su manera, también reflejan una insatisfacción en su situación laboral y sus ingresos y, a la vez, generan una mayor presión sobre el mercado laboral.

El IPyPP detalla que “la presión efectiva sobre el mercado de trabajo, que incorpora a los desocupados y a los ocupados que buscan activamente otro empleo, creció del 22,4% al 24,8%, alrededor de 667 mil personas más» que escalan hasta las 832 mil si se incluyen quienes está dispuestos a trabajar más horas. En total representan “el 30,8% de la PEA, frente al 27,8% de tres años atrás”.

A la insuficiencia de ingresos y empleo se le suma también un cambio profundo en la calidad del empleo. El IPyPP destaca que “más del 94% de la destrucción neta de empleo asalariado se explica por el empleo registrado” y asegura que “la relativa estabilidad de la tasa de empleo encubre una transformación profunda de la estructura laboral”.

A la vez, destaca, “el trabajo por cuenta propia incorporó 692 mil personas y pasó del 22,3% al 25,5%. El crecimiento del empleo, por lo tanto, estuvo sostenido fundamentalmente por modalidades de inserción por fuera de la relación salarial». Dentro del sector registrado, el empleo privado se contrajo un 3,7%, el público disminuyó 2,5% mientras que el monotributo creció un 7,9% y el cuentapropismo informal aumentó 18%.

A la vez, “apenas el 62,1% de los asalariados cuenta con descuento jubilatorio” y “la informalidad laboral alcanzó al 45% de los ocupados frente al 43,2% un año antes”. Por eso, concluye el informe, se trata de algo “más profundo que una mera sustitución estadística entre categorías ocupacionales. La evidencia es consistente con un proceso de individualización de las relaciones laborales, en el que una parte creciente de la población debe resolver por cuenta propia su inserción en el mercado y asumir individualmente riesgos que en la relación salarial recaían en mayor medida sobre la empresa».

Del otro lado, sostienen, “la expansión del trabajo independiente no supone necesariamente una dispersión del poder económico. Puede coexistir —y cada vez más lo hace— con mercados altamente concentrados”.

Un estudio del Centro de Investigación y Acción Social (CIAS) destaca que la “asalarización volvió al piso de la pandemia” y representa el 70,5% de los ocupados cuando en 2023 orillaba el 75% y previo a la pandemia rondaba el 77%.

Santiago Poy investigador de la UBA-Conicet y miembro del CIAS, señaló a Tiempo que “habrá que ver cómo sigue la desocupación en el tercer trimestre porque las expectativas de crecimiento económico se ajustaron hacia abajo». A la vez, indicó que «el mercado de trabajo funciona al revés de cómo debería. Según la EPH hay 348 mil ocupados informales más y 83 mil formales menos que un año atrás. La ocupación crece, pero sobre una base más precaria». Poy coincidió en que “estamos viendo una nueva expansión del trabajo por cuenta propia inédita si se tiene en cuenta que no estamos al menos técnicamente en recesión. Uno de cada cuatro ocupados son cuentapropistas como una salida para generar ingresos frente a las dificultades para conseguir un empleo de mejor calidad”.

(fuente: https://www.tiempoar.com.ar/)