Por Roque José Giovenale –
Sentidas y bellas palabras de Carina Resnisky dedicadas a Félix Gutiérrez por su partida y difundidas por las redes sociales:
Ante todo un rebelde.
Un rebelde se va conversando con Zaratustra, el águila y la serpiente.
El teatro mantiene su fuego vivo y antiguo en la memoria. No deja nada cristalizado materialmente, ocurre en el efímero y eterno presente de las personas que se encuentran, para transformarlas. Así de sencillo, así de profundo, así de humano.
Sobre esas huellas… la primera obra teatral que ví siendo niña en Concepción fue dirigida por Félix, una vivencia que marcó mi imaginario y mi percepción, mas tarde nos encontraríamos en el taller municipal, y años después la vida me regalaría la experiencia de dirigirlo, manteniendo durante todos estos años un vínculo inquebrantable.
«Cada brizna de hierba tiene un ángel que le susurra: crece, crece.» Dice el Talmud, y esa es para mí la función de los maestros.
No hay un modelo a seguir, es el sostén de quien confía en la creación auténtica del otro, esa capacidad pedagógica de escucha y respeto en el acompañamiento es fundacional para un artista.
Durante mi adolescencia el teatro Eva Perón fue un refugio, las funciones en la cárcel, en los barrios, en las calles, las plazas, las escuelas, el Centro 12, nuestra casa cultural ‘Siddharta’ en la calle Rocamora, los grupos, los personajes de la bohemia uruguayense, los encuentros entre generaciones, reuniones y charlas en torno al pensamiento y la creación en todas sus manifestaciones. Rondas con Chacho Dragún, Osvaldo Calatayud, Lucho Schwartzman, que venían de Buenos Aires a conversar sobre teatro.
¡Cuánta generosidad y aprendizaje!
Me parece escuchar su carcajada sonoramente irónica, sobre la injusticia de reconocer las trayectorias post mortem. ¿Y mientras tanto? Mientras tanto sabemos de las luchas burocráticas, la falta de consideración de muchos, y las habladurías del mundo. Es que cuando lo nombramos, hablamos de un valiente que alzó entre colegas y amigos copas de vinos púrpuras con la sonrisa de la coherencia, que dignifica. Sabemos de sus luchas, de su coraje, actor político en el mas literal de los sentidos.
«El teatro sirve para crecer», decía.
El teatro te va extrañar mucho, Félix.
Yo también.
Infinitas gracias por alentar mi vuelo, querido maestro.
Libre, amigo mío.
Esta nota fue publicada el 28/5/2019 por la revista La Ciudad

