Entendiendo que la democracia permite y requiere la participación permanente de la ciudadanía, que los mandatos de gobierno no pueden llevarse adelante sin escuchar al pueblo que les confió temporalmente la administración del gobierno, consideramos que estamos en tiempos de degradación de nuestra vida en todos los sectores.
El cierre de industrias se da en forma continua y con ello la pérdida de fuentes laborales para nuestras familias que pasan a perder sus medios de subsistencia, el caso de Tres Arroyos y Becar con una muestra contundente de que las políticas de gobierno no se preocupan ni se ocupan de las consecuencias que generan en nuestra gente, hoy nos encontramos con alrededor de 2.000 familias que han perdido sus ingresos y esperan, pero no se genera ni siquiera un subsidio solidario gubernamental para arrimar ingresos a esa espera de soluciones.
Estamos sufriendo la destrucción de los organismos que contribuyen al desarrollo y a la soberanía productiva, allí vemos el desmantelamiento del INTA, el INTI, la CNEA, el CONICET y la consecuencia de miles de familias trabajadoras que se quedan sin ingresos, no hay futuro productivo posible si permitimos que destruyan estos organismos estratégicos.
El gobierno nacional ha decidido abandonar para siempre la obra pública, un país que se desconecta, que se hace inviable para movernos y mover la producción, si proyectamos un futuro en este sentido estamos volviendo al siglo XIX. La brusca interrupción de la obra pública genera, además del desmantelamiento del país, la pérdida de miles y miles de puestos de trabajo en el sector de la construcción, familias sin sustento para vivir, son políticas que traen consecuencias nefastas y no les importa a quienes gobiernan.
La acumulación de nuestros recursos por parte del Gobierno nacional, para destinarlos a la especulación financiera, pone a las provincias y en los municipios ante la imposibilidad de sostener sus obligaciones, es así que dejan de garantizar sus prestaciones esenciales como salud, educación, seguridad, organismos de control de todo tipo y trae aparejado la falta de recursos para salarios de sus trabajadores y también despidos, siendo otro recurso que genera empobrecimiento en nuestra sociedad.
La quita de recursos que deberían circular en la economía afecta en forma indirecta pero indiscutida a otros sectores, es así que vemos una abrumadora disminución de ventas en los comercios, la paralización del trabajo en las PyMES, con los consiguientes cierres de comercios y PyMES, dejando a otra gran cantidad de familias sin sus fuentes de generación de recursos para sobrevivir.
Otro aspecto que no visualizamos con claridad en la diaria, pero compromete seriamente nuestro futuro es el grosero endeudamiento que nos instalan y nos dejan como herencia a todos los argentinos, un endeudamiento improductivo, que no genera desarrollo, sino que inmediatamente se pierde por los canales de la especulación financiera.
Desde el MOSU hacemos un llamamiento a nuestra comunidad, porque los efectos de estas políticas afectan directamente a nuestras vidas, la democracia nos da el derecho a peticionar ante las autoridades, haber sido elegidos no les da la autoridad para destruir nuestras vidas. Ante gobiernos que ya han demostrado suficientemente sus deseos de quedarse con todo y dejarnos en la miseria, la responsabilidad pasa a ser nuestra, si no nos expresamos, si no luchamos, la inacción pasa a ser complicidad con lo que sufrimos en la actualidad y en el futuro, vamos camino a una vida con mayorías de ciudadanos en la pobreza, violencias de todo tipo, se está construyendo una sociedad injusta que no nos merecemos.
Desde el MOSU manifestamos nuestra decisión de hacer crecer las expresiones populares de descontento con las políticas de gobierno que destruyen nuestras vidas.
Concepción del Uruguay, Julio de 2026