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Defender la soberanía: lecciones de Scalabrini Ortiz

En tiempos de RIGI, Super RIGI y desregulaciones por doquier, conviene retomar las ideas de Raúl Scalabrini Ortiz, uno de los exponentes más importantes del antiimperialismo en Argentina. Junto a Arturo Jauretche, delinearon ideas centrales para el proyecto político peronista.

El imperialismo es un enfoque que se puede utilizar para analizar muchos aspectos de la vida económica de los países. Uno de los exponentes más importantes del antiimperialismo en Argentina fue Raúl Scalabrini Ortiz, miembro de FORJA, que junto a Arturo Jauretche y tantos otros empezaron a delinear ideas que serían fundamentales para el proyecto político peronista.

En su descripción del imperialismo inglés, Scalabrini Ortiz hace hincapié en dos elementos clave de la dominación: el control de las vías de comunicación y del dinero. Esa es la razón por la cual se concentra en el análisis de las inversiones británicas en los ferrocarriles y sus incidencias en la creación de bancos y deudas en Argentina desde la independencia.

En los orígenes de estas reflexiones se encuentran sin dudas los debates públicos de Lisandro de la Torre sobre los frigoríficos, los cuales acercaron a Raúl Scalabrini Ortiz a la economía y la política.

En la visión de Scalabrini Ortiz, el ferrocarril como mecanismo de dominación británica sobre la economía argentina era un ejemplo de control que socavaba las potencialidades del país para industrializarse y desarrollarse y lo condenaba a mantenerse en un papel de monocultivo de exportación.

Lo mismo ocurría con los intentos de compra de YPF de parte de la Royal Shell Company, que buscaba priorizar la exportación hacia el Reino Unido por sobre el abastecimiento del mercado interno.

Scalabrini Ortiz también estudió las finanzas y la moneda, analizando no solo la composición de los miembros de la dirección del Banco Nacional en el Siglo XIX, sino también del Banco Central a partir de 1935.

Control sobre la economía

El control sobre la economía es un concepto que retomará luego la teoría de la dependencia, para cuyos autores las relaciones de poder y de dominación entre los países eran un factor clave que estaba definido por el grado de control que tenían las empresas extranjeras sobre la economía local.

En ese sentido, podemos decir que Scalabrini Ortiz es un antecesor de los teóricos de la dependencia. Su militancia por la estatización de los ferrocarriles se terminó materializando con el gobierno de Perón. Estos planteos le dieron un lugar a la propiedad pública sobre los recursos estratégicos y no están presentes en Raúl Prebisch y el estructuralismo latinoamericano, aunque parecen una condición necesaria para poder plantear un desarrollo tal como estos economistas lo imaginaban.

Además, el estudio de Scalabrini Ortiz sobre los ferrocarriles, por ejemplo, lo lleva a concluir que lejos de haber aportado “capitales” a un país que los necesita, en verdad mediante distintas maniobras legales o ilegales se abusaron constantemente del pueblo argentino, con la complicidad de su oligarquía.

Esa mirada va a contramano de la mirada usual de los economistas, que normalmente aceptan que los capitales se desplazan de un país a otro en función de distintos incentivos (una tasa de interés más elevada, por ejemplo), pero sin contemplar cuestiones más crudas como la colusión entre empresas y gobiernos.

No obstante, ese tema fue muy relevante en los años en los que escribe Scalabrini Ortiz, en particular la “década infame”, cuando se acumulaban las denuncias del mencionado Lisandro de la Torre.

Centro y periferia

Las estafas, que llamaríamos “vaciamiento de empresas” en la actualidad, fueron también comunes en los años noventa del siglo pasado y dieron lugar a una profusa literatura centrada en el accionar de los grandes grupos económicos, en particular los trabajos de Eduardo Basualdo y Daniel Azpiazu. En términos teóricos, se trataría del traslado de capital desde la periferia hacia el centro, al revés de lo que se suele enseñar en economía.

De la misma forma, cierta interpretación del marxismo entiende que el capitalismo “se expande” a nivel global y que las inversiones extranjeras son una contra-tendencia a la caída de la tasa de ganancia generada por el incremento de la composición orgánica del capital en un país. Esto también puede encontrarse en el “Imperialismo como etapa superior del capitalismo” de Lenin, donde demuestra que los ferrocarriles crecen más rápidamente fuera de Europa que en Europa, con lo que afirma “donde más rápidamente crece el capitalismo es en las colonias y en los países del ultramar”.

Las cuestiones financieras y monetarias solían estar entre las preocupaciones de Scalabrini Ortiz, porque entendía que eran centrales para entender el imperialismo británico.

Con ayuda de la historia económica argentina, Scalabrini Ortiz demostró que los comerciantes ingleses se transformaron en financistas de la economía argentina, y por lo tanto controlaban la economía, definiendo a qué sector se le prestaba y a cuál no. De ese análisis se desprende su concepción según la cual el capital británico se apropia del excedente local sin haber asumido ninguna inversión real.

Scalabrini Ortiz hace énfasis en la estafa que representó el primer empréstito de Bernardino Rivadavia, donde el oro ni siquiera salió del Reino Unido y la entonces Provincia de Buenos Aires quedó con una deuda que se terminó “defaulteando” rápidamente.

Ese empréstito tuvo la función de “desbloquear” las ganancias de los comerciantes británicos que no podían remitirse por falta de divisas, y los ayudó a asumir posiciones claves en los bancos locales. De esa forma, lo que Scalabrini Ortiz planteaba para las inversiones extranjeras era válido también para la deuda externa.

En las “Bases para la reconstrucción argentina”, Scalabrini retomó los mismos conceptos para tratar de aplicarlos al BCRA, creado en 1935 bajo la influencia del Banco Central británico. Aunque sea más difícil establecer el control extranjero sobre esa institución, el autor advierte acerca de un plan británico para paliar su falta de oro (acopiado por EEUU). La constitución de los bancos centrales con funciones que antes eran del poder político de cada país, le permitiría al gobierno británico controlar los mercados mundiales con dinero fiduciario y ya no con oro.

La crítica que realiza sobre la independencia del BCRA respecto del poder político es una discusión que tiene plena actualidad y fue retomada por la heterodoxia económica en este siglo. La relevancia de esa institución para la economía hace necesario el control de parte del sistema político, y a través de él de la ciudadanía.

Scalabrini Ortiz estudió a los sectores estratégicos del país para detectar situaciones de dependencia e imperialismo. Esos estudios lo llevaron a una labor contable y jurídica de lecturas de contratos de concesiones que él mismo califica de “tarea penosa de exégesis” pero cuyos frutos fueron las notables obras que nos legó y el accionar político inmediato a través de la denuncia pública.

La consecuencia de ese antiimperialismo concreto fue la propuesta de nacionalización de los sectores estratégicos, entre los cuales los ferrocarriles y el petróleo. Estas propuestas serán la piedra angular de la política pública del primer peronismo al cual Scalabrini Ortiz se acercó y supo apoyar con fervor.

La particularidad de sus análisis es que se centró en la parte logística de la dependencia, que en cambio suele apreciarse más bien en sus dimensiones comerciales, financieras o tecnológicas. Las ganancias de los ferrocarriles se constituían en gran parte por los fletes que cobraban por su servicio, y que los hacía partícipes de una porción de la renta agraria debido a su posición monopólica, similar a lo que se vivió con los servicios públicos privatizados durante los años noventa.

Este antecedente de la dependencia logística no se retomó con la suficiente importancia y se encuentra poco estudiado en la actualidad, cuando debería ser objeto de mucha atención a la hora de proyectar las potencialidades de exportación de Argentina.

Las múltiples dimensiones del imperialismo fueron tomadas en cuenta por Scalabrini Ortiz, entre otras la dominación cultural. En “Bases para la reconstrucción nacional” escribe que “estos asuntos de economía y finanzas son tan simples que están al alcance de cualquier niño. Solo requieren saber sumar y restar. Cuando usted no entiende una cosa, pregunte hasta que la entienda. Si no la entiende es que están tratando de robarle. Cuando Usted entienda eso ya habrá aprendido a defender la patria en el orden inmaterial de los conceptos económicos y financieros”.

Esta oración ha sido muy utilizada desde entonces, y también muy malentendida por sus críticos. Estos suelen quedarse con la primera parte de la propuesta, deduciendo que la economía sería algo “fácil”, cuando el sentido refiere al uso de la economía para dominación cultural. Es un llamado a la vigilancia: la economía se vuelve ininteligible precisamente cuando alguien intenta robarnos.

(fuente: https://www.pagina12.com.ar/)

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