A pesar de la fuerte demanda externa, la oferta de carne vacuna tanto para consumo interno como para exportación, cayó a 62 kilos anuales por habitante.
A pesar de la fuerte demanda externa, la oferta de carne vacuna tanto para consumo interno como para exportación, cayó a 62 kilos anuales por habitante.

El cambio climático afecta a todos.
El deterioro está vinculado principalmente con la reducción del rodeo bovino. En la actualidad hay alrededor de 51 millones de animales para una población cercana a los 49 millones de habitantes, lo que implica una relación de apenas 1,1 cabeza por persona.

El año pasado, la faena experimentó –igual que ahora– una marcada retracción en el primer bimestre, para moderar en los meses posteriores su caída. Al 31 de diciembre de 2025 el stock ganadero se habría ubicado algo por encima de las 51 millones de cabezas, el nivel más bajo en 15 años. Se proyecta una leve caída en el rodeo de vacas y se prevé una baja considerable en las existencias de vaquillonas.
Pese a que la demanda global y los precios internacionales siguen subiendo, la oferta local de carne vacuna disminuyó de tal manera que pone en entredicho los pronósticos que proyectaban una exportación de un millón de toneladas este año. La demanda de carne vacuna, impulsada principalmente por grandes compradores como China, Europa y Estados Unidos, sigue creciendo y supera la oferta disponible, un fenómeno que abre oportunidades para los países productores.
Esa competencia entre mercados contribuye a sostener los precios internacionales y refuerza el interés por la carne proveniente de países exportadores.

En 1924, la producción de carne vacuna en la Argentina era de 190 kilos por habitante, lo que alcanzaba para un consumo interno de 94 kilos per cápita (por lejos, era el más alto del mundo) y una exportación de 924 mil toneladas. Eso le permitía a nuestro país participar del 50% del comercio exterior del rubro y ser el primer exportador mundial del sector.
Medio siglo después, en 1978, la producción era todavía muy alta, con 116 kilos por habitante y un stock de 60 millones de cabezas para una población de 25 millones de personas.
Pero la relación fue cayendo de manera acelerada en los años posteriores. En 2005 se producían todavía 83 kilos anuales por habitante. Ahora, la disponibilidad total de carne per cápita (exportación y consumo) es de apenas 62 kilos.
(fuente: https://www.minutouno.com/)
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