Argentina volvió a retroceder en el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) 2025 elaborado por Transparencia Internacional, confirmando un deterioro que ya se había manifestado el año anterior.
El país descendió cinco posiciones y quedó en el puesto 104 sobre 182 naciones, con 36 puntos sobre 100. En 2024 había obtenido 37 puntos. La baja, aunque pueda parecer marginal en cifras, consolida una tendencia negativa durante el segundo año de gestión de Javier Milei.
El informe internacional es contundente: en los últimos dos años no se implementaron políticas eficaces para prevenir ni sancionar la corrupción. Lejos de materializar la promesa de una transformación ética del Estado y de lucha contra la “casta”, la gestión libertaria exhibe un vacío en materia de integridad pública que impacta directamente en la percepción institucional.
Críticas por la falta de políticas anticorrupción
Organizaciones especializadas vinculan el retroceso con la ausencia de una agenda activa en materia anticorrupción. Pablo Secchi, director ejecutivo de Poder Ciudadano, fue categórico: “Nada se hizo en estos dos años para prevenir y sancionar la corrupción”. La declaración no solo apunta a la inacción, sino también a la falta de señales políticas claras en favor de la transparencia.
Casos como los vinculados a $LIBRA, el ingreso de valijas sin declarar en el aeropuerto, el reciente escandalo de sobreprecios en nucleoeléctrica y a la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), más allá de las sospechas de irregularidades, no encontraron una respuesta institucional contundente por parte del Ejecutivo. Esa pasividad alimenta la percepción de opacidad y erosiona la credibilidad del discurso oficial.
Por debajo del promedio regional
Con 36 puntos, Argentina quedó por debajo del promedio del continente americano (42 puntos) y se ubicó en el puesto 19 entre 33 países de la región. Comparativamente, el país aparece cercano a Belice y la Ucrania del régimen de Zelensky, y es superado por Zambia, Lesoto, Gambia y República Dominicana.
Mientras Canadá (75 puntos) y Uruguay (73) encabezan el desempeño regional con estándares sostenidos de transparencia, Argentina se aleja de esos parámetros y se aproxima a países con mayores debilidades institucionales. En el extremo más crítico del continente se encuentran Haití (16), Nicaragua (14) y Venezuela (10), que marcan el piso del ranking regional.
Liderazgos globales y contrastes
A nivel mundial, Dinamarca lidera el índice con 89 puntos, seguida por Finlandia con 88. En los últimos puestos figuran Sudán del Sur y Somalia, ambos con 9 puntos, mientras que Venezuela ocupa el lugar 180 con 10.
Para Martín D’Alessandro, presidente de Poder Ciudadano, la falta de políticas sostenidas de integridad sigue siendo una deuda estructural en Argentina. Sin una estrategia clara y consistente, advierte, el deterioro puede profundizarse.
Un retroceso que desmiente la narrativa oficial
El IPC se construye a partir de encuestas y evaluaciones de expertos y empresarios, utilizando múltiples fuentes independientes como el Banco Mundial y el Foro Económico Mundial. La escala va de 0 (alta percepción de corrupción) a 100 (mayor transparencia).
La caída de Argentina no es solo un movimiento estadístico: implica que el país fue percibido en 2025 como más corrupto que el año anterior en comparación con otras naciones. En un gobierno que hizo de la lucha contra “la casta” su principal bandera política, el retroceso en transparencia expone una contradicción difícil de soslayar.
Más que un traspié circunstancial, el segundo año de Milei parece consolidar una preocupante deriva: sin políticas activas de control y rendición de cuentas, la promesa de limpieza institucional queda reducida a consigna, mientras los indicadores internacionales marcan un deterioro que afecta la credibilidad del país y profundiza la desconfianza pública.
(fuente: https://primereando.com.ar/)