por Pablo Stein –
En José Eusebio Ereñú Arteaga y de la Calzada (1772-1835) encontramos al clásico estanciero(terrateniente) poseedor de enormes extensiones de campo que cumpliendo los roles de hombres de armas y a la vez caudillos durante gran parte del siglo XIX, fueron de una forma u otra protagonista de una nación que comenzaba a nacer.
Su padre don Santiago Hereñú, con estancias en la Bajada del Paraná, lugar de nacimiento de Eusebio había sido Capitán de Milicias durante la colonización del territorio entrerriano que por entonces dependía de Santa Fe y cuya jurisdicción terminaba en el arroyo Nogoyá. El resto del territorio y hasta las márgenes del rio Uruguay pertenecía a la gobernación de Buenos Aires.
Ereñú como héroe entrerriano
Los inicios como militar y caudillo de don Eusebio fueron promisorios.
Ya estaba establecido en Nogoyá y había contraído nupcias con doña Tomasa Escobar, cuando acompaño a Manuel Belgrano en su paso por Entre Ríos rumbo a su frustrada campaña en Paraguay.
De regreso y siempre junto al general pasaron el rio Uruguay para apoyar a José Gervasio de Artigas y ya de regreso a Nogoyá, se convirtió en el caudillo de su gente.
Luchando contra los porteños
El 31 de enero de 1814, asume como Director Supremo José Antonio de Posadas y fiel al mandato de la oligarquía porteña declara a José Artigas “traidor a la patria” y pone precio a su cabeza. Es que ya abiertamente los poderosos se unen para combatir no solo las autonomías provinciales, sino que temen que el triunfo del naciente federalismo bajo la dirección del caudillo oriental los prive de sus privilegios.
De nada le vale a Posadas declarar a Entre Ríos como provincia ya que condiciona su nuevo status a tolerar que el nuevo gobernador sea nombrado por el Directorio y en vano nombra mandatarios que no son reconocidos por el pueblo entrerriano y carecen de poder real.
En esas circunstancias Posadas intenta dominar por la fuerza a la provincia rebelde y comisiona al coronel prusiano Barón de Holmberg y a Hilarión de la Quintana para que desbaraten la insurrección y de ser posible lleven detenido o muerto a Gervasio Artigas que en esos momentos se encuentra en el campamento de Arerungua en territorio de la Banda Oriental.
Otorgues por orden de Artigas cruza en Rio Uruguay y acude en ayuda de los entrerrianos.
El 22 de febrero de 1814 a unos 25 kms de Paraná se produce la “Batalla del Espinillo” y las fuerzas comandadas por Ereñú y Otorgues destrozan a los invasores.
El resultado del combate, eleva a Ereñú a la gobernación de la provincia y Ereñú reconoce a José Gervasio de Artigas como “Protector de los Pueblos Libres (Banda Oriental, Entre Ríos, Corrientes, Misiones, Santa Fe e incluso Córdoba que se une al proyecto federal por un tiempo.
Fueron los tiempos en los que Ereñú, consciente o no, lucho por un federalismo revolucionario y que como veremos de inmediato decidió cambiar en forma repentina.
Luchando a favor de los porteños
El 29 de junio de 1815, el llamado “Congreso de Oriente” reunido en la población de Arroyo de la China (C. del Uruguay) declara la independencia un año antes que las demás provincias lo realicen en Tucumán.
Ahora el Director Supremo es Pueyrredón y cuenta con los estancieros entrerrianos Gregorio Samaniego de Gualeguaychú, Gervasio Correa de Gualeguay y Eusebio Ereñú de Nogoyá que han pasado a ser aliados de la oligarquía porteña traicionando los principios federales de Artigas.
Será Francisco Ramírez quien frene el nuevo intento del centralismo porteño derrotando en Arroyo Cevallos (12 de marzo de 1817) al general Montes de Oca que estaba al frente de las tropas del Directorio y un año más tarde al general Balcarce que reemplazo al vencido y al cual también derrota en “Saucecito” (25 de marzo de 1818).
La traición fue cantada en los fogones por los gauchos entrerrianos.
Se unen a Balcarce
Que es un avestruz
Gervasio Correa
Y Eusebio Ereñú
Traicionar es el lema
A la federación
Se dan al porteño
Por un patacón.
El juego de las traiciones
Lo de Eusebio Ereñú es un claro ejemplo de lo que significa el juego de las traiciones y de héroe en sus inicios, paso a ser un simple saltimbanqui de la política.
Ya no tendrá retorno y pasará en los años siguientes a estar del lado de Pancho Ramírez, para luego volver a traicionarlo y pasarse al bando de Mansilla que como lo conocía muy bien no dudo en apresarlo y enviarlo prisionero a Córdoba. Finalmente escapa de esa provincia y termina refugiándose en su estancia de Nogoyá, donde se cree que falleció alrededor del año 1835.
Nos deja de enseñanza a los entrerrianos que “lo malo si es de derecha, es dos veces malo”
Bibliografía consultada:
Vicente Osvaldo Cuotolo; “Nuevo diccionario biográfico argentino”; toma III Bs. Aires 1971
Beatriz Bosch; “Historia de Entre Ríos”; Ed. Plus Ultra; Bs. Aires; 1978.