“ Oye hijo mío, se sabio. y endereza tu corazón al camino.” Proverbios,19 Cansancio Un cansancio de rodillas resbala por los párpados...
La cuidadora de secretos Los días se abren a la cuidadora de secretos. Por brotes al acecho y pactos vegetales...
Las primas Las primas conversan. Se desbanda el atardecer sobre los bancos de la plaza de Marcelino Ramos de Brasil. Como todos...
El sanador -A mi hijo se le desacomodó el cerebro, pobrecito- dijo la mujer de ojos oscurísimos, humedecidos por lágrimas que ya...
La visita que no fue Repitió las acciones de cada mediodía. Volvió a sentarse frente a la mesa cubierta con un...
El grito Después del arrebato, el joven negro se arrodilló y comenzó a llorar con la cabeza hacia el suelo. Sus lágrimas fueron...
Nada pudo hacer con el adiós La desvelada ocultó flaquezas, errores y ceguera. Cuando supo la verdad trató de olvidar el escritorio...
Confidencias de un saxofonista Soy Adrián Nudel, saxofonista, cumplí cincuenta y ocho años, tengo una mujer, tres hijos, vivo en Buenos Aires. Toco...