Su última novela, «Lo mucho que te amé», lleva como protagonista a una mujer de carácter fuerte en tiempos de Onganía.
E.S.: La antagonista es una persona coherente, una mujer muy firme. Lo de bruja es un tema suyo. Es una persona muy segura de sus convicciones. Ojo que Ofelia siente una culpa galopante, tampoco es que se relaja y goza, la pasa bastante mal pobre. Más que el enfrentamiento entre una moral y otra, es el enfrentamiento entre alguien seguro de su moral y alguien que siente que su moral es una prisión.
P.: Su novela recorre lo que va de Perón a Onganía, y en los tiempos de Onganía al muchacho que tenía el pelo largo lo llevaban preso y se lo cortaban.
E.S.: En una época tan represiva, tan de control, las chicas llevaban la peor parte. De ahí que fuera más atractiva Ofelia que los hombres de su vida. Ella vivía más tensiones. Sus dos hermanas mayores estaban casadas y no habían podido estudiar, ella era la primera que entraba a la universidad. Era el progresivo avance de las mujeres. El ascenso de las clases medias, rodeado de las acaloradas discusiones de peronistas y antiperonistas en los encuentros familiares en esa casa de Palermo Viejo del dueño de una fábrica de muebles.
P.: Su novela mezcla lo costumbrista y lo dramático, lo histórico y lo romántico.
E.S.: El género en la literatura y el cine es un atractivo y un condicionamiento, permite sintonizar con tus lectores, evita dar explicaciones, lleva rápidamente a la trama, pero impone ciertas limitaciones. Por eso me gusta tomarme libertades, corrimientos que enriquecen la trama porque la vida no viene con género. Y mis historias pretenden tener un anclaje cotidiano y fuerte en la realidad. Si bien cada libro mío tiene una nota predominante, a la vez suma géneros de fronteras difusas. Eso me atrae como lector.
P.: Con su libro anterior, “La noche de la usina”, ganó el premio Alfaguara de novela, y en cine con “Odisea de los giles” ganó el Goya y tuvo éxito de púbico.
E.S.: Influye mucho que a los proyectos cinematográfico de mis libros se ha acercado gente muy grosa, grandes directores, grandes producciones, grandes elencos. Eso no garantiza nada, porque no hay nada garantizado hoy en día pero favorece a que la cosa prospere. Si “La noche de la usina” hubiera sido una pequeña película independiente acaso podría haber sido muy bella, pero que Ricardo Darín encabece el elenco y la producción, que Sebastián Borensztein la dirija, K&S la produzca, y contara con grandes figuras, más un estreno con muchas salas, ayuda mucho. Es un proceso de prosperidad que se alimenta por sí mismo, que me beneficia a mí más allá de la eventual calidad del material original. Por ahora con “Lo mucho que te amé” no tengo contacto alguno con el mundo cinematográfico.
P.: ¿En que está ahora?
E.S.: En plena investigación de una nueva novela. Una novela me suele llevar, de publicación a publicación, entre dos y tres años. Esos tres años no son de escritura literaria, suele dividirse en una primera etapa de diseño de planos, el armado de una estructura, una cronología, documentarme, investigar hechos que son el telón de fondo de la acción, de lo que sucede, y una segunda etapa literaria. Las naturales inquietudes de la etapa que estamos pasando no me permiten estar capacitado para estar escribiendo. Necesito para escribir estar rodeado de cierta normalidad. Por ahora estoy en la construcción de una historia anclada en la Argentina de los años setenta, y si no voy más allá no es por hacerme el misterioso sino porque es algo demasiado embrionario.
Fuente: Ámbito
Esta nota fue publicada por la revista La Ciudad el 10/4/2020