Por Agustín Bordagaray –
Cada 9 de Julio celebramos la Declaración de la Independencia de 1816. Pero la historia argentina también nos recuerda otro hito clave: el 9 de julio de 1947, cuando Juan Domingo Perón proclamó en Tucumán la Independencia Económica.
No fue un acto simbólico: fue la decisión de afirmar que un país no es libre solo por su bandera, sino por su capacidad de decidir sobre sus recursos, su industria y su trabajo. Hoy, la justicia social, la soberanía política y la independencia económica siguen siendo pilares inseparables de la Nación.
La realidad en Entre Ríos: de la retórica a los hechos
La Independencia Económica no es una consigna del pasado ni un discurso para el atril; se ejerce todos los días en nuestras provincias y ciudades.
Sin embargo, hoy en Entre Ríos asistimos a un deterioro progresivo de las condiciones de los trabajadores:
Cierre permanente de industrias y comercios.
Precarización de la economía y del empleo público provincial.
Políticas que favorecen al capital financiero en perjuicio del pueblo.
Frente a esto, el bloque peronista en la Legislatura no ha logrado revertir la tendencia. Vimos el ajuste sobre los empleados estatales, la reforma de la Obra Social (donde la falta de consolidación del bloque de Senadores debilitó a la oposición) y, ahora, una reforma de la Ley de Jubilaciones que vuelve a golpear a los trabajadores.
Menos discursos, más acción decidida
Ante la caída de industrias clave en nuestras ciudades, la respuesta oficial se ha limitado a medidas paliativas como la exención de tasas, que alivian pero no resuelven el problema de fondo: la falta de trabajo. Ya tenemos el antecedente de Vicentin en Santa Fe; los acompañamientos timoratos solo agravan la situación de los trabajadores.
Las banderas Justicialistas no se defienden autoadjudicándose
Es tiempo de decidir
Un país y una provincia no pueden ser verdaderamente libres si no controlan sus recursos estratégicos y si no defienden su producción. Sin independencia económica, la soberanía política queda incompleta; y sin justicia social, la libertad pierde su sentido.
Al final del camino, la verdadera Independencia Económica se logra con una Comunidad Organizada que busque el bienestar de quienes producen y trabajan.
Es tiempo de decidir de qué lado estamos.