(Una huella en la historia de la humanidad)
Por Susy Quinteros –
Charlotte Cooper, abrió un camino en la historia del tenis. Nació el 22 de septiembre de 1870 en Middlesex, Inglaterra. Hija de Henry Cooper, molinero y de la estadounidense, Teresa Georgina Miller, fue la menor de seis hermanos. Desde muy pequeña se interesó por los deportes, especialmente el tenis. Los finales de 1.800 no fueron una época propicia para las mujeres, pero aun así sus padres siempre la apoyaron. Aprendió a jugar en un club de su ciudad, el “Ealing Law Tenis Club”. El paso definitivo hacia lo que sería una verdadera carrera, lo dio cuando el mejor tenista de ese lugar comenzó a entrenarla. A pesar de las faldas largas que usaban las mujeres, muy incómodas por cierto, Charlotte era dueña de una excelente movilidad y una estrategia de ataque basada en un buen servicio que le permitía definir en la red. Ninguna de sus adversarias podía cambiar de dirección y buscar ángulos como ella. Fue una tenista completa. A los 14 años ganó el campeonato de su club, dando inicio a una carrera llena de éxitos.
Wimbledon
En 1893 debutó en Wimbledon, el torneo más calificado del mundo perdiendo en semifinales ante otra jugadora de la época, Blanche Bingley. Pero es en 1895, cuando tenía 25 años, que se convierte en la ganadora del torneo. A partir de entonces, consiguió cinco títulos en Wimbledon, consecutivamente en 1895, 1896, 1898, 1901 y 1908. En ese año, 1908 batió otro récord: tenía 32 años y fue la jugadora más veterana de todas las participantes. En 1901, año en el que ganó su cuarto Wimbledon, se casó con el abogado y tenista británico Alfred Sterry .Con dos medallas olímpicas y cinco torneos de Wimpledon volvió a llegar a otra final a los 41 años y siguió compitiendo hasta más allá de los 50 años. Desde sus inicios en 1893 y hasta 1917, participó en el célebre “torneo blanco” en veintiuna ediciones. En 1896, tras una infección, perdió la audición. Esa situación le desarrolló una importante concentración mental que fue beneficiosa para su juego.
Un nombre femenino en la historia olímpica
En 1900, dejaría definitivamente su nombre en la historia del tenis femenino. Charlotte Cooper, se convirtió en la primera mujer ganadora de un título olímpico. Fue en los Juegos olímpicos de París, de ese año, en el primer campeonato olímpico de los juegos de la era moderna, en los que se les permitió participar a las mujeres. En esa edición deportiva mundial,obtuvo también el primer lugar en la categoría dobles mixtos junto al tenista Reginald Doherty. Las dos medallas olímpicas y cinco títulos individuales en Wimbledon, la convirtieron en un ejemplo a seguir.
Murió el 10 de octubre de 1966, en Escocia, a los 96 años dejando una huella luminosa en la historia deportiva de la humanidad.
