por Pablo Stein –
El 26 de febrero de 1820, el gobernador de Bs. Aires Manuel de Sarratea, un ex traficante de esclavos, el gobernador de Santa Fe Estanislao López, el mismo que invadiera Entre Ríos en 1814 junto a las tropas porteñas y que cayera prisionero luego del combate del Espìnillo y Francisco Ramirez, hasta ese momento lugarteniente de Artigas y gobernador de Entre Ríos, firmaron el tratado del Pilar.
Lo que se firmó en Pilar
Tanto López como Ramirez se debían a los intereses generales de la Liga de los Pueblos Libres y no a sus ambiciones personales y con la firma del Tratado señalamos que:
1) No se sancionó la declaración de guerra a los portugueses que habían invadido la entonces provincia Oriental.
2) No se garantizaron medidas prácticas y eficaces para conseguir la unidad de las provincias bajo un sistema federal. Solo promesas y palabras vacías de contenido.
3) No se reconoce a Artigas como Protector de los Pueblos Libres y lo nombra solo como Capitán General de la Banda Oriental, frase con la que se desliga López de su alianza y Ramirez de la obediencia ante su jefe.
4) Se firmaron clausulas secretas que no fueron ignoradas por Artigas y la intención de las mismas fueron contrarias a la Liga.
Conclusiones:
El Tratado lejos de ser el inicio del sistema federal, se convirtió en el fin de la Liga de los Pueblos Libres y económicamente inicio un proceso de refeudalización de la tierra que llevo a la concentración de millones de hectáreas en pocas manos, terminado con los planes democráticos y revolucionarios de Artigas, sintetizados en la frase aquella que establece que «los mas infelices sean los mas privilegiados».