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La lapida que no fue

por Pablo Stein       –

Fue alrededor de 1987 cuando “R” conoció a Artemio mientras le realizaba un flete.
Nunca supo porque de pronto se encontró contando a Artemio su gran dolor.
La esposa de “R” poseedora de una sensibilidad exquisita había fallecido víctima de una terrible enfermedad un tiempo atrás dejando un niño de siete años que heredó de su madre, muy creyente y fiel seguidora de aquellos valores de amor al prójimo y de solidaridad, el germen del futuro artista, ya que aquel niño es hoy un reconocido poeta que reside en Buenos Aires
En esa confianza que fue naciendo entre “R” y Artemio, un día “R” le preguntó tímidamente a Artemio, si podría realizar una lápida que no solo homenajeara a su fallecida esposa, sino que además expresara sus valores.
Y paso el tiempo.
El 12 de julio de 2008 el museo fundado por Artemio Alisio reabrió sus puertas en un nuevo local.
Tres días más tarde, casi al anochecer “R” entro al museo.
Su gruesa figura y sus grandes bigotes, le daban un aire de seriedad y acentuaban aún más una tristeza que parece acompañarlo en forma persistente.
Esa lápida encargada a Artemio, le fue entregada unos meses después y resulto una verdadera obra de arte y están reflejados en ella los mejores valores cristianos junto a aquella frase del sermón de la montaña que dice que son “Bienvenidos los que tienen hambre y sed de justicia, porque de ellos será el reino de los cielos”.
Visiblemente emocionado por los recuerdo” R” me sorprendió cuando nos dijo “esa placa, todavía está conmigo, porque al principio vacilé a instalarla por miedo a que fuera robada y perdiera algo que es como el espíritu de mi compañera” y cuando decidió hacerlo, al parecer por autorización de algún familiar se había procedido a la reducción del cadáver y la tumba ya no estaba y “es por ello que conservo esta obra de Alisio, eso no podrán nunca quitarme”
Sé que no eres un hombre de recursos, le dije, te habrá costado mucho esa lápida
Y su respuesta, que me llego con sus ojos inundados por las lágrimas, describe a ese enorme artista y ser humano que fue Artemio: “El señor Alisio nunca quiso cobrar nada por su obra.
En recuerdo al gran maestro Artemio Alisio