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La inesperada revancha de la letra cursiva: vuelve a las escuelas en plena era de las pantallas y la IA

Más de 25 estados de EEUU recuperaron su enseñanza. En Argentina, Corrientes la incorporó desde primer grado y especialistas reabrieron el debate sobre escribir a mano.

Más de 25 estados de EEUU ya obligan o incentivan la enseñanza de la letra cursiva, una práctica que durante décadas perdió terreno frente al teclado y las pantallas y que ahora recupera espacio en las aulas en plena expansión de la inteligencia artificial.

La tendencia responde a razones distintas. Algunos impulsores destacan posibles beneficios cognitivos de escribir a mano; otros señalan la necesidad de que los alumnos puedan leer documentos históricos y manuscritos. Y en California apareció además un argumento muy contemporáneo: que ciertos trabajos escritos a mano puedan ayudar a comprobar que fueron realizados por los propios estudiantes y no por herramientas de IA.

Según la National Education Association (NEA), 27 estados de EEUU cuentan con leyes que obligan o promueven la enseñanza de cursiva, frente a 14 una década atrás. Nueva Jersey y Pensilvania se incorporaron este año.

La cursiva vuelve después de años de retroceso

Durante buena parte del siglo XX, la escritura a mano ocupó un lugar central en la educación. La cursiva solía incorporarse alrededor de tercer grado y formaba parte habitual de la enseñanza básica.

Ese lugar empezó a reducirse con la expansión de las computadoras. Los estándares Common Core, adoptados desde 2010 por numerosos estados, no incluyeron un requisito específico para enseñar cursiva y priorizaron habilidades vinculadas al teclado.

La tendencia comenzó a revertirse pocos años después. Carolina del Norte aprobó en 2013 una de las primeras leyes para recuperar su enseñanza y otros estados siguieron el mismo camino.

El interés tampoco quedó limitado a las autoridades educativas. The Washington Post contó este año el caso de un club extracurricular de cursiva en una escuela secundaria de Virginia, donde alumnos de entre sexto y octavo grado se anotaron por iniciativa propia para aprender una técnica que muchos no habían incorporado en los primeros años de escolaridad.

La inteligencia artificial entró en la discusión

La aparición de herramientas capaces de producir textos completos sumó un argumento nuevo.

En California, una legisladora planteó que recuperar la escritura cursiva podía ayudar a garantizar que determinados trabajos fueran realizados por los alumnos.

Otros estados sostienen argumentos diferentes. Entre ellos aparecen la posibilidad de leer documentos históricos originales o incluso cartas familiares manuscritas.

La cursiva, así, dejó de presentarse únicamente como una destreza tradicional y volvió a ocupar un lugar en una discusión mucho más actual sobre cómo se aprende y se evalúa en aulas atravesadas por la tecnología.

Qué pasa en Argentina

En Argentina no existe por ahora una ola legislativa comparable con la de EEUU. La cursiva, sin embargo, nunca desapareció por completo de la enseñanza.

César Lenci, licenciado en Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de San Martín, explicó este año a la Agencia de Noticias Científicas de la Universidad Nacional de Quilmes que en Argentina nunca se dejó de enseñar cursiva, aunque su enseñanza no siempre estuvo explicitada en los diseños curriculares.

Hay además una experiencia concreta que le devolvió protagonismo. El programa oficial Corrientes Aprende propone que los alumnos comiencen primer grado directamente con letra cursiva, una decisión que el propio Ministerio de Educación provincial presenta como diferente de buena parte de los programas utilizados en el país.

La planificación oficial para 2026 establece que los estudiantes comiencen desde el inicio de primer grado con cursiva para escribir.

Los especialistas reabren la discusión

El debate argentino no es uniforme. El neurocientífico Andrés Rieznik señaló que no existe evidencia concluyente que determine que la cursiva deba enseñarse por encima de otras formas de escritura, aunque consideró que puede tener ventajas y anunció un ensayo en 50 escuelas para estudiar el tema con mayor precisión.

La discusión científica distingue, además, entre dos cuestiones que suelen mezclarse: los posibles beneficios de escribir a mano frente a tipear y las ventajas específicas de la cursiva frente a la letra de imprenta.

En esa línea, la División Neurología del Hospital de Clínicas de la UBA dedicó una actividad a la escritura a mano como herramienta de estimulación cognitiva integral, con foco en la atención sostenida, la memoria y la coordinación de funciones motoras y cognitivas.

La cursiva también mantiene espacios propios fuera de la educación obligatoria. La Facultad de Derecho de la UBA ofrece un taller de caligrafía dedicado específicamente a su aprendizaje, desde los movimientos básicos hasta la unión de letras.

Una práctica antigua en una discusión muy actual

El regreso de la cursiva en EEUU no responde a una única explicación ni existe consenso científico sobre que sea superior a otras formas de escritura. Pero su avance es concreto: cada vez más estados volvieron a incorporarla formalmente a sus escuelas.

En Argentina, el escenario es distinto. Corrientes tomó una decisión curricular explícita, mientras especialistas y ámbitos académicos discuten qué aporta la escritura a mano y cuánto sentido tiene conservar la cursiva.

Después de décadas en las que el teclado parecía destinado a reemplazarla, una práctica asociada durante mucho tiempo con otra época volvió así al centro de una discusión educativa atravesada por pantallas, aprendizaje e inteligencia artificial.

(fuente: https://www.baenegocios.com/)

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