Por José Florentino Beorda
Párrafos tomados de:n“Justicialismo: Certezas constructivas, Razones permanentes” (*) (Libro Digital)
- REFERENCIAS CONCEPTUALES ALTRUISTAS
Al inicio de estas conceptualizaciones, reflexivo analíticas, basadas en los hechos y por tanto, parte activa de lo real, nos hemos preguntado…
“¿Qué sociedad es aquella que cuida a su ciudadano que trabaja y que piensa?”
Sólo aquella, libre, que orgánicamente se estructura como los hombres y las plantas, por autogestión y consciencia constructiva permanente.
- “En una comunidad que no se realiza nadie se realiza”
Realizarse, ¿qué es?, en términos ajustados a la sociedad Argentina.
¿Expresar qué, de sí misma?
Hay una gran combinación de conocimientos. De saberes. De vívidas experien-cias inter socioculturales e incluso religiosas y étnicas que se fusionan antes que nuestra sociedad se institucionalizara y pasasen a ser con el tiempo y de modo propio, parte de nuestras pertenencias. Pertenencias interculturales simples y pertenencias intra-culturales éticas, profundas, que se subsumen y se concilian con las nuevas. Aquellas que la sociedad ofrece como autóctonas y autónomas. Nacidas (sistema democrático – cabildos – confederación – república…) por auto convicción. Por Capacidad. Por Valor. Por operatividad sociocultural. Por experiencia vital.
“La historia se encarga de formular una severa advertencia a quienes pretenden debilitar la vigencia de los valores permanentes de un pueblo. El intento de desvío no hace sino demorar el progreso de la nación, pero no logra impedir esa realización que lleva consigo la supresión de cuanto obstáculo se le interponga.” (Perón)
Si las pertenencias primeras (interculturales) se conectan y anexan en esta parte del mundo, las segundas (intraculturales) las comprimen y/o revitalizan en el “juego axiomático” de lo estrictamente autóctono y autónomo que toda socie-dad redefine y matiza, para encausarse en lo suyo. Lo nuevo. Lo de sí propio.
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*Del Hombre que formamos
No son accidentales ni presuntuosas estas apreciaciones, pródigas en Principios y en citas. Son Certezas.
Son, como bien se sabe, referencias éticas y estéticas. Conceptuales e históricas… que devienen en Atributos psicosocio-culturales propios despro-vistos de intereses mezquinos, -sectoriales y/o banales- de contenido o forma. La realidad psíquica de un pueblo NO TAN SOLO es labor de un hombre o de una hora.
“La naturaleza social involucrada, en su carácter y unidad, es anterior a los hombres y por sí, condiciona y perfila (aceptación, razonamiento y goce), libremente (persuasión) cada acción. La naturaleza social o Sociedad, como naturaleza, obliga, pero no oprime. Persuade (naturalidad) y procura ser interpretada y preparada desde su idiosincrasia y condición.” (“identidad y referencia”, T. 3, Del autor)
Es labor de lo que somos. De la humanidad que conformamos. De la humani-dad que nos emerge una vez la Responsabilidad asoma en el Respeto al otro, que es la suma que construye –ciudadano + ciudadano-, o la articulación que piensa, reflexiona y estructura.
Ésta es, como semblanza, puede decirse, la síntesis primera que nos autoriza la Realidad Histórica desde la perspectiva de los Atributos psicosocioculturales autóctonos, que son quienes han dado dimensión pluricultural a nuestra Sociedad.
En términos concretos: LA MAGNA OBRA.
Cabe interrogarse: ¿Por qué arriesga el atildado pensador Justicialista que es Perón, a dejar en letra de molde y a su posteridad cultural, tan certera como relevante conceptualización, subyacente incluso a todo avance evolutivo universal? ¿Qué lo lleva a integrar individuo y sociedad en tan sólida faceta instrumental?
“En una sociedad que no se realiza
nadie se realiza.”
Pensémoslo una vez más.
¿Qué subyace, latente, que procura como inmiscuirse, y lo logra, en su más allá temporal, induciendo y persuadiendo a que dirijamos nuestros pasos y nuestra obra hacia el Bien Común, que es el Bien “de Sociedad”, integrándonos?
Como ejercicio introspectivo necesario retrotraemos antecedentes en el tiempo para ir ensamblando posibles prototipos…
“No es para el mal de nadie
Sino para el bien de todos.”
(Dos últimos versos del Martín Fierro)
Y un poco más atrás de José Hernández: Art. 15 De la Constitución de la Confederación Argentina de 1853:
“En la Confederación Argentina no hay esclavos: los pocos que hoy existen quedan libres desde la jura de esta Constitución…” (“Organización de la Confederación Argentina”)
Como así también…
“El programa con que el nuevo gobierno -(mayo de 1810)- se anunció al mundo, rebosa en sentimientos generosos y no carece de uno solo de los principios que honran a la humanidad con las más ideales aspiraciones. Todo se ennoblece”.
(Don Juan M. Gutiérrez)
Además del consabido:
“serás lo que debes ser
sino serás nada”
(José de San Martín)
Para recomenzar…
“Sólo de la pertenencia a un pueblo podemos entender el hondo mensaje de su historia,
los rasgos de su identidad.”
(Cdnal. Jorge Bergoglio, hoy Obispo de Roma o Papa “Francisco”)
Etimológicamente nos compenetramos en substancia de la Raíz Histórica
Argentina deteniéndonos para indagar en su semilla espiritual.
En su Naturaleza cultural autóctona… que se expuso y se expone, propia- mente, ante lo intercultural contemporáneo y posterior.
Con ello en mente, redimensionado el delicado carcaj espiritual que nos conmueve, será posible constatar si ha habido grieta estructural en el hombre que lo propusiera hace al menos 60 años atrás… O si por el contrario, la Raíz Histórica Argentina fue su base emotiva-racional, conducente al axioma central:
“En una sociedad que no se realiza nadie se realiza”.
Tensa y bella fórmula reflexiva. Sutileza conceptual y caudal en sí mismo, analítico, que nos exige de una actitud ética impactante por la Reciprocidad que traduce y se significa. Es decir: “dar al otro” lo que EL OTRO se merece por dignidad y que conlleva el “no hagas al otro lo que no deseas para ti”, que nos es secular. Valores universales y Principios fundacionales que no dejan de ser un desafío cotidiano dentro de las ambivalentes alternancias del mundo contemporáneo que nos toca compartir.
En los hechos socioculturales y políticos, permitir/facilitar/habilitar el acceso a las capacidades económicas y humanas… y a los entendimientos que proclaman la dignidad ciudadana, es permutar en “saber ser” y “poder hacer” la propia construcción ética (individual/social), del Ser y Hacer de Sociedad.
Sea esta construcción dinámica – trascendente por economía social… o bien por su propia genómica psicocultural… que no niega y sí complementa lo anterior.
O sea por ser ética desde lo espiritual-moral.
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*Hombre y axioma
Vemos así que no es utópica, sino axiomática vertebral en su consistencia cívico humanista la máxima que nos ocupa. Que en tal axioma se amanta y se exige al Hombre… para redimir por dentro y permutar hacia fuera –intercultu-ralidad- un reacomodamiento ético estructural de la Realidad.
Lo “amanta”; porque lo condensa; lo sustenta y lo explica en la virtud de su bondad. Y le “exige” porque le exprime o reduce todo aquel resentimiento palpable posible, por olvido de sus derechos, por opresión… Reestructurando positivamente para la acción sociocultural, la hasta allí angostada -1945/49- (individuo o sociedad) potencialidad.
“Pero el egoísmo es, antes que otra cosa, un valor-negación; es la ausencia de otros valores; es como el frío, que nada significa sino ausencia de todo calor. Combatir el egoísmo no supone una actitud armada frente al vicio, sino más bien una actitud positiva destinada a fortalecer las virtudes contrarias, a substituirlo por una amplia y generosa visión ética.” (Perón)
Sólo quien conduce humanidades visibiliza en realidades constantes (anímicas – pensantes) la interrelación causal, orgánica, que cada Sociedad potencia en cada hombre y que en cada hombre Cabe.
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*La praxis referencial
La necesidad referencial cívico-humanista, sólo se substancia en aquellos principios naturales (Cultura) que perfilan o redescubren la integridad. Sea ésta humana en cuanto personalidad individual, o sea socio estructural “de Sociedad”, en su devenir particular.
“si bien se mira, hay un pasado espiritual tan presente como el biológico. somos lo que somos en virtud de lo que nuestros antepasados fueron.” (coreolano alberini) (“problemas de la historia de las ideas filosóficas en la argentina”)
Vemos entonces y así, cuánto pesa en el hombre común y en el hombre pensante la condición referencial estratégica, subyacente en sí mismo y a sí mismo, en cuanto individuo aislado a la vez que ciudadano del común.
Por lo primero, su referencia histórica estratégica se personaliza. Se hace individual. Por lo segundo, se engloba por especificidad en la propia Historia de su país/nación y su Sociedad.
“el que quiera comprenderse a sí mismo, necesita trazar la genealogía inconsciente de su espíritu y esto no es posible si no conocemos el pasado espiritual de nuestra tierra.” (coreolano alberini) (“idem”)
En esto, lo prudente, o lo deseable, habrá de ser entonces velar por el adecua-do aprendizaje estratégico/dinámico de la condición ciudadana, para ir en demanda de una evolución cultural que ensamble en las normales y connatu-rales Condicionantes históricas profundas y propias.
Aquellas que acreditan un Sentido constructor pleno de autoctonía dentro de la pluricultural Sociedad de la cual se es parte y causa.
“existe una brillante tradición espiritual argentina. nuestra faena, por ende, consiste en refinarla y enriquecerla. es necesario saber recibir la tradición para devolverla en progreso, pues no cabe crear historia fuera de la historia.”
(coreolano alberini) (idem)
Sentido ético formativo, al fin, que nos exige de una esclarecida y humanitaria interpretación psicosociocultural, toda ella, de lo pasado anterior. Del mesura-do respeto a tal pulsión… y no de la desaprobación lisa y llana de aquellos postulados éticos referenciales generales, anteriores al presente… que es el hoy.
“y como la historia es también historia del pensamiento, es lógico suponer que somos coetáneos de nuestros próceres intelectuales, ya que estamos viviendo de las instituciones, de las leyes y otras formas de cultura por ellos creadas.” (coreolano alberini) (idem)
Decimos: “y no de la desaprobación lisa y llana”, como concepto. Porque éste se nos presenta como equidistante/semejante a tergiversación, sumisión, negación. (Ejemplo de ello: “Civilización o barbarie”.). Promotor, entre otros, del desacuerdo filosófico argumental que conlleva intrínseco a sí, un perverso mecanismo egoísta de NO REALIZACION. Sea del individuo. Sea de la Sociedad.
Primero está en prioridad el ciudadano y su intra e interculturalidad y condición. Primero él. En su Sociedad. Va en ello la Unidad de criterio ciudadano como valor de interpretación cultural del Pasado, para poder interrelacionar e infor-marse del alto contenido conceptual del Hombre, en el Principio que tratamos aquí.
“En una sociedad que no se realiza nadie se realiza.”
Ninguna Sociedad nace en vano. Ningún Hombre, al fin.
De similar/semejante modo, no hay planta sin Sentido de Realización y sin Raíz. Causa de las causas…
Como no hay concepto cultural sin semilla histórica. Sin prolegómeno vivencial. Sin “lectura” paciente y honda, íntima y pura. Sin articulación existencial.
Pues esa articulación existencial es Unidad de Criterio. Cauce de interacción e interrelación existencial y causal a través de los tiempos.
- Interacción desde lo íntimo y para lo íntimo: Del individuo hacia su sociedad. Desde la sociedad hacia su propio individuo.
- E interrelación inteligente y sensible para con lo genésico generacional orgánico y lo vivencial social, que son quienes corresponden como factótum de doble o triple potencialidad.
“La concepción política que informa la renovación constitucional –año 1949- entiende que el modo más natural, y al mismo tiempo, decisivo, de reaccionar en lo social contra los desórdenes del individualismo, es centrar la política de recuperación del orden en el núcleo originario de la sociedad, que no es agrupación de individuos sino de familias…”
(Arturo Sampay) (Convención Constituyente, 8 de marzo 149)
Sólo sonsacando e induciendo por Reciprocidad, la interacción e interrelación entre las partes, se hará posible que el Todo orgánico/sensible madure en el fruto de su propia realización… que es aquí, lo esencial.
Porque Realizarse es “SATISFACCIÓN”.
Satisfacción orgánica, se dice. Satisfacción de los sentidos. Satisfacción psíquica. Satisfacción del Motivo… Satisfacción del Saber.
Satisfacción del Motivo por el cual se Es. Del Motivo por el cual se Existe. Del Motivo por el cual se Da. Se pertenece…
Satisfacción por lo que se Recibe y se ausculta en el Pasado. En el Presente dado y en el Hacer del Porvenir.
Organizarse en tal unidad de criterio es Organizarse en la Comunidad. Es aspirar a la natural y consciente articulación individual y social.
La base, es lo propio. Lo íntimo personal que se internaliza y se explaya en lo íntimo sociocultural particular que se conforma como Sociedad.
Lo íntimo personal es entonces lo íntimo psicosociocultural elaborado.
“Las instituciones de los pueblos no son sino la expresión de sus ideas sobre el bien común, y los signos exteriores que se adoptan por los gobiernos son el único lenguaje propio para explicar a la multitud los principios que los animan.”
(José de San Martín)
Y “lo íntimo”… es sublime hacedor psicocultural paradigmático que, como Cultura, se redime en Ley orgánica de Sociedad y de Estado.
Esto es: Permanencia en tiempo y espacio – Ligadura universal con el Hombre y con el tiempo del Hombre del pasado… Ajustando el Ser/Ciudadano a cada pertenencia y a sí mismo… en cuanto coexistencia, pertinencia y mandato.
“En una sociedad que no se realiza…”
Es por ello que el axioma sube. Eleva el Hombre/ciudadano al Todo… y lo equipara. Ya que el Hombre, en sí mismo, es parte individual y es parte Todo.
El Hombre en Sociedad es el Todo.
Es él el ciudadano y él es la Institución. Es él el Reglamento y es él, cívico, la Ley.
Él es lo intracultural de cada sociedad y es él lo intra e intercultural universal.
El Hombre y la Mujer, decimos. El SER – Humanidad.
Por tanto, será el Hombre quien guíe, organice, cree, estipule…sustente.
Y el axioma es él… Y él, como entidad-persona, su propio paradigma. Y su obra.
El “nadie se realiza” del axioma, en su significante, es eso.
Es la necesidad de cada parte de la planta arquetípica, de cumplir, armónica-mente por naturaleza, la función/misión trascendente que le toca, para que esa Sociedad se manifieste en matiz; en aspecto; en motivación. En la Trascenden-cia y en la Integridad… que es desde donde se satisface el elemento altruista integrador/constructor, que es la Persona.
“Al principio hegeliano de realización del yo en el nosotros, apuntamos la necesidad de que ese ‘nosotros’ se realice y se perfeccione por el yo.” (Pte. Perón)
¡¡Cuánto importa entonces proveer al ciudadano de nutrientes psicoculturales científicos-emotivos, necesarios al Bien!!! ¡¡Cuánto la Unidad de criterio. La Reciprocidad cívica institucional. La libertad de expresarse!!
El “Comportamiento” (*) acorde!! ¡La respetabilidad profunda de las Oportunidades en Igualdad cívica como norma–ley!
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(*) “El comportamiento motor de la evolución.” (Jean Piaget)
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* Antecedentes naturales
El axioma de referencia ¿es algo casual para el fundador del Justicialismo? ¿O ante él estamos internalizando en sentido crítico constructivo nuestro propio “saber y hacer” psicosocial?
Decimos psicosocial, porque lo particular de nuestra intraculturalidad ética como individuos, se expande hacia afuera. Hacia la interrelación sociocultural propiamente dicha. Esto es así desde que nuestro sentir y pensar “de Sociedad” es pragmático en tanto actitud… por cuanto es acción hacia nuestros conciudadanos.
Sea en los afectos íntimos/familiares o en las interacciones de relación social.
Lo que sentimos. Lo que pensamos. Lo íntimo individual, hace a “lo otro”. A lo íntimo universal perfectible de nuestra Comunidad.
En ello, lo axiomático que tratamos se entiende NO COMO UTÓPICO/ IMPOSIBLE, sino como meta de evolución. Como institucionalidad interior a la cual acceder por Principio de integración y por Atributo humanista universal, precedente a cada experiencia y a toda convicción:
“En una sociedad que no se realiza…”
Sólo se realiza la Sociedad cuando el hombre y la mujer que la substancian se sustentan en la aptitud/actitud, incluso gradual, de posicionarse en armónica consubstanciación con el Todo (universo/Sociedad) que es conducente de su realidad.
“La naturaleza de las cosas, que, al decir del dístico latino, ‘no camina a saltos’, sino acompasadamente, señala el ritmo, muestra el encadenamiento lógico de los acontecimientos y, a cada vuelta, revela la suprema voluntad de Dios, orientada a conseguir el equilibrio, la proporción y la armonía.” (Perón)