El caso Cerimedo expone una trama de poder que atraviesa fronteras y gobiernos, pero también pone en evidencia las enormes diferencias entre la Justicia de los países vecinos y la argentina. Mientras Bolivia investiga y Chile busca deslindar responsabilidades, en nuestro país el silencio de la Justicia y del Poder Legislativo resulta, como mínimo, llamativo. La historia de la Corte Suprema muestra que quizás no se trate de una excepción, sino de una forma de ejercer el poder.