Partimos de una base en la que es complicado dar una sola definición de un método que se está ganando un importante hueco en el mundo empresarial, en el deporte y en el ámbito social. Podemos decir, englobando un montón de definiciones, que el coaching es un proceso, un arte y una disciplina que abre nuevas opciones, que conduce al cambio, que ayuda a superar bloqueos, que busca conseguir lo mejor de uno mismo y que mejora el marco en el que se trabaje.
Se dice que es un proceso, porque no es una acción puntual, sino una estrategia estructurada que buscará la eficiencia con sus acciones. Es un arte en cuanto a que crea un espacio para la acción reflexiva, a través del diálogo. Es una disciplina porque se convierte en una nueva forma de vida, donde se cambia aquello que frenaba a la persona en la consecución de su objetivo.
El coaching, pese a emerger en los años 50 en las universidades donde existía una persona (coach) que era quien orientaba a los estudiantes, podría decirse que comienza con la mayéutica de Sócrates. Sus discípulos llegaban a las respuestas por sí mismos, manteniendo conversaciones y respondiendo preguntas que Sócrates les planteaba. Por medio del diálogo, se iniciaba un camino de búsqueda para alcanzar nuevas posibilidades, como ocurre con el coaching.
Quien gobierna, dirige personas. Por eso el éxito o fracaso de un directivo no reside tanto en lo que sabe, sino en lo que hace. El coaching, por tanto, es tan valioso porque es un proceso de aprendizaje que cubre el vacío entre lo que somos ahora y lo que queremos llegar a ser.
Fuente: La Mente es Maravillosa
Esta nota fue publicada por la revista La Ciudad el 9/8/2022