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Día del Orgullo Autista: ¿por qué se celebra el 18 de junio?

El Trastorno del Espectro Autista (TEA) es un trastorno neurobiológico del desarrollo que se manifiesta durante los tres primeros años de vida y que perdurará toda la vida.

Desde hace 15 años, se celebra el Día del Orgullo Autista, fecha que busca promover la idea de que las personas con autismo no padecen una enfermedad y pueden llevar una vida normal.

Hoy en día, es ampliamente aceptado que el Espectro Autista no debe ser considerado una enfermedad, sino más bien una condición. Sin embargo, las personas con CEA (condiciones del espectro autista) continúan encontrando barreras para participar plenamente y en igualdad de condiciones en la sociedad, sufriendo estigmatización, exclusión, discriminación, aislamiento, y violaciones de sus derechos.

Según la Organización Mundial de la Salud, uno de cada 160 chicos o chicas tienen Trastorno del Espectro Autista.

El Trastorno del Espectro Autista (TEA) es un trastorno neurobiológico del desarrollo que se manifiesta durante los tres primeros años de vida y que perdurará a lo largo de toda la vida. De acuerdo a cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), uno de cada 160 niños tiene este trastorno. Los TEA comienzan en la infancia y tienden a persistir hasta la adolescencia y la edad adulta.

Cabe señalar, que si bien, en el año 2008 la Asamblea General de las Naciones Unidas estableció el día 2 de abril como Día Mundial de Concientización sobre el Autismo, en el 2005 un grupo llamado “Aspies For Freedom” creó el Día del Orgullo Autista, estableciendo como fecha de celebración el 18 de junio, con la intención de visibilizar y festejar la neurodiversidad, apuntando al respeto y aceptación hacia las personas autistas.

¿Cómo identificar a un niño o niña con autismo?

  • No responde a su nombre cuando ya tiene un año.
  • No señala objetos demostrando su interés a los 14 meses de edad.
  • No simula realidades con su entorno a los 18 meses. Por ejemplo, no le da de comer a un muñeco o no lo viste.
  • Le cuesta o no puede comprender los sentimientos que tienen otras personas.
  • Prefiere estar solo y evitar todo tipo de contacto visual.
  • Tiene retrasos considerables con el lenguaje y el habla.
  • Posee ecolalia, es decir, repite siempre las mismas frases o palabras.
  • No responde de manera coherente a las preguntas que se le hacen.
  • Reacciona de manera poco habitual al sonido de las cosas, al tacto, al olor, al aspecto o al gusto.
  • Demuestra obsesión por algunas cosas.
  • Se molesta de forma excesiva por pequeños cambios.
  • Se mece, gira en círculos o aletea con las manos.

 

(fuente: ámbito.com)

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