CulturaHistoriaInterés General

 Atardeceres de halcón

FÁBULA                       

por José Florentino Beorda               –

-No es bueno caminar a solas por un sendero que no conoces. Si lo haces, como lo harás de a poco… sé precavido. 

No te sientas seguro… pero ve tranquilo. Confía en ti. En tus reflejos más que en tu instinto no desarrollado aún en los caminos. Puedes mirar atrás, pero no distraerte…

Y así, en el atardecer cercano a mi cabaña dorada por el adormecer del sol detrás de las colinas, siguió en susurro y en voz que sólo el transeúnte conocía, gota a gota, llenando el vacío de experiencias con el saber expreso del ave peregrina. Saber preciado. Por eficaz. Por útil… aunque lo humano, sin alas, sabe de estas cosas. 

-Puedes alejarte, lento, del sol… pero no sin antes conocer estrellas. (Sus pausas. Sus pausas…). Puedes incluso averiguar el cambio de tu clima… pero no descuides ni el viento que huracana ni la brisa que sublima, que instruye y junto a ti… respira.

Sentado el pasajero sobre piedra y un algo más allá el ave sobre algún retazo de lo que llamamos leña, imbuidos ambos de un paisaje con fragancia de cedros y de hierbas… esperando que el sol, se nuble y adormezca.

Antes…el susurro:

-No te alejes del camino que ya conoces por aventurarte nada más en la experiencia… La experiencia se acumula como pronto cuando no maltratas ni desprecias lo que llevas.

Al pulso del ir y venir de las palabras, arriba, comenzó el delicado ritual de las estrellas… Abajo… brisas. Sólo brisas y el camuflaje soberano de las alas acomodándose al espacio circundante.

-Voy en busca de mi entorno… dijo, porque éste es tu lugar y mi acción ya se completa…

Aspiré y exhalé, muy suave, destinado a no insinuar lo inevitable. Su tiempo es su tiempo y el mío, se avizora… desdibujando las colinas.

Apretujado un poco, apenas antes de su aleteo portentoso y dócil, pude atesorar conmigo…

-Nunca estaré solo. (Casi en rubor)… Aunque eso, ya lo sabes.

-Mis alas se mutan… dijo… Una sola por ala y por vez.

Allá fue. La noche es su resguardo… para lo que habrá de seguir.

 

*

Related Articles