Por Susy Quinteros –
Volver en el tiempo nos hace agradecidos hacia quienes nos precedieron y dejaron huellas en nuestra imaginación y en nuestras vidas. Cuando encontré esas ya polvorientas revistas junto a libros y papeles -que mi abuela guardaba-, supe entonces que en 1933, la juventud campesina de mi padre compraba revistas de Buenos Aires para que un mundo distinto y actual llegara a la casa. No creo que esa afición fuera un hecho común para quienes vivían en una alejada zona rural, pero las revistas estaban. Dejaron un sello antiguo pero tan vivo como las páginas que fui recorriendo. Así pude ver los bellos rostros de las portadas, sus páginas interiores donde estilizadas modelos lucían vestidos de gasa y seda y guantes de cabritilla para invernales atuendos. El carnet social de fiestas y salones fotografiaban lejanas élites. La vida de la realeza y de los artistas cinematográficos tenían una parte muy importante dentro de esas publicaciones. Además, sus páginas ofrecían cuentos y novelas por entregas de escritores famosos como Manuel Gálvez, Gabriela Mistral, Ramón Gómez de La Serna, Juana de Ibarbourou, Silvia Watteau, José María Castiñeyra de Dios y María Granata entre otros.
-Las revistas llegaban por Correo Argentino y el franqueo a pagar era de $ 1, 50. Las suscripciones sólo eran válidas para los países extranjeros. Los rostros de las portadas pertenecían a dibujos de los destacados pintores de la época.
Vosotras, Maribel, (la revista de la mujer Argentina) El hogar, Rosalinda, Estampa, Para ti, Fray Mocho y La Nación del domingo llegaban a las estafetas postales de la zona.
Cada página traía propagandas de productos para el consumo de sus lectores, por ejemplo:
Medias Reina Cristina, Tosantil (para la tos infantil), Tortulán (crema de aceite de tortuga), Leche de magnesia de Philips, Almidón Linit,
Licores Cusenier, Sunlight Jabón para la ropa fina.
Evanol (el calmante femenino de todos los días). Ovomaltina (el alimento sano). Campari (la nota de buen gusto en las reuniones íntimas).Lutz Ferrando (Si la vista le está fallando, vea al oculista y a Lutz Ferrando). Jabones para el cutis Lux, Manuelita, Palmolive, Heno de Pravia y Lesancy (para los cutis finos). Polvo facial Rigren (con el sello de París). Maizena y Kero (para nutrir y suavizar las comidas). Sopas envasadas Wilson.
Quizás ese mundo de Buenos Aires mundano y lejano, hizo soñar a todos los que vivían lejos y sólo tenían frente a sus ojos el abrir y cerrar de las persiana a un paisaje de campo y cielo.
Sábado 20 de abril, 2024
Esta nota fue publicada por la revista La Ciudad el 27/4/2024