La penuria económica que ve a diario, el legado del papa Francisco y el valor de la continuidad de León, el debate territorial ante el avance de los templos evangélicos conservadores y el rompimiento de la cultural laboral por el avance del narcotráfico. Un Padre del pueblo en medio del colapso social.
«Es imposible responder a tantas necesidades si el Estado no está presente»
Para Paco la Iglesia «siempre tiene un rol social», con Cáritas como su mano más visible, pero ese trabajo no alcanza si no va acompañado de una apuesta por «el cambio en las estructuras». En su comunidad, explica, intentan sostener las dos cosas a la vez, aunque el contexto los obliga a «redoblar esfuerzos». «Te da mucha impotencia porque es imposible, por más que hagamos, poder responder a tantas necesidades si el Estado no está presente», afirma.El reclamo tiene números concretos.
El narco, las deudas y los pibes sin futuro
«Muchos de nuestros pibes no ven ningún tipo de futuro. No ven que la escuela les dé un futuro, no ven que puedan tener un día un trabajo», advirtió. La comparación que planteó es casi matemática: un «soldadito» del narco puede ganar 150.000 pesos por día, mientras que un albañil que viaja dos horas lleva «70.000 pesos a la casa si tiene la changa, porque si no la tiene, no trae nada».Ese circuito está directamente vinculado al endeudamiento de las familias, hoy intervenido por los gurúes tecnológicos y avivado por la carencia de ordenadores mínimos de la vida.
El legado de Francisco y el choque con el Gobierno
Olveira considera que Jorge Bergoglio «hizo un cambio muy grande», que a su juicio «lo tomaron más afuera de la Iglesia que dentro de la propia Iglesia». Una de sus huellas, señala, es un episcopado «mucho más pueblo, más compañero» y, por eso, «mucho más sensible a las cuestiones sociales».Como ejemplo mencionó a Marcelo Colombo, arzobispo de Mendoza y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina: «Se sabe poco, pero él era de nuestro grupo». También nombró a Gustavo Carrara, «un cura villero que hoy está en La Plata como arzobispo».
Qué sucede con la Iglesia ante el avance evangélico: «Es difícil laburar juntos»
Sobre el crecimiento de iglesias evangélicas en los barrios a lo largo de los últimos años, el sacerdote aclara su postura antes de remarcar su disidencia: «A mí me da igual si la otra persona es evangélica, musulmana, judía o atea, mientras caminemos hacia un mismo lugar» y se trabaje «por la justicia social». El problema, aparece con iglesias «muy conservadoras» que, según su mirada, «tienen muchas características de sectas» y que dividen entre los fieles y los «mundanos». Y resumió: «Con vos no me puedo juntar. Es difícil laburar juntos«.
Contra la teología de la prosperidad
Para Olveira, el cristianismo «tiene que decir una palabra en un continente que se supone cristiano». Y explicó el matiz: «Si Jesús dijo ‘yo vengo a anunciar buenas noticias a los pobres’, la única buena noticia que entiendo para un pobre es dejar de serlo.
Qué espera de la visita de León XIV
A horas de la llegada del Papa al país, Olveira asevera que su presencia «sí es importante» para «la inmensa mayoría de la gente de nuestros barrios, sea católica o no». Y anticipa el eje del mensaje: «No va a poder hablar de otra cosa que de la justicia social».
Sobre el futuro y las urgencias de sus hermanos, como él los define, Olveira recurrie a la teología de la liberación: «Seguir bajando a los pobres de la cruz, seguir estando al lado de los nuevos crucificados de la historia».Pero enseguida baja la respuesta a lo cotidiano.
(fuente: https://www.eldestapeweb.com/)