A pesar del frío estoy pegada a la tierra.
Escucho el omnipotente rumor de las raíces
que hablan con mi sangre.
Es de ayer esta costumbre de acariciar pétalos caídos
y de anunciar que los rosales ya entregan sus pimpollos.
Miro el frío del amanecer
lo extiendo en mi regazo
se que pronto la incandescencia del verano lo guardará en su miradas.