«Mi vieja no quería que papá fuera a declarar. Tenía miedo de que le pasara algo», recordó. Luego, agregó: «Lo que ninguno de nosotros imaginó era que ese ‘algo’ iba a ser una segunda desaparición».
Rubén recordó que volvió a escuchar la declaración de su padre en 2022, durante el juicio Arana II: «Me sigue sorprendiendo la precisión con la que reconstruía cada día del cautiverio, los lugares, los nombres, las torturas, los traslados. Todo está ahí, registrado. Por eso digo que mi viejo sigue yendo a declarar”.
Su testimonio quedó incorporado como una prueba fundamental. Está preservado por la Comisión Provincial por la Memoria y sigue proyectándose en los juicios por delitos de lesa humanidad.