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¿Por qué la Educación Sexual Integral sigue siendo tan necesaria?

“Hablar de Educación Sexual Integral (ESI) es hablar de derechos, de salud, de vínculos y de humanidad. Sin embargo, todavía hoy suele reducirse a una idea equivocada: la de enseñar únicamente sobre sexualidad o reproducción. La ESI es mucho más que eso”, dijo a AIM la terapeuta en sexualidad integral y vínculos, Lorena Mercedes Díaz..

“Es una propuesta educativa que acompaña a las personas desde la infancia para aprender a conocer el propio cuerpo, reconocer las emociones, construir vínculos respetuosos, valorar la diversidad, prevenir las violencias y desarrollar la capacidad de tomar decisiones libres y responsables”, señaló.

“La sexualidad forma parte de la vida. Está presente en la manera en que nos relacionamos, en cómo habitamos nuestro cuerpo, en la construcción de nuestra identidad, en los afectos, en los límites y en el respeto por uno mismo y por los demás. Por eso educar en sexualidad no adelanta etapas: brinda herramientas para transitar cada etapa con mayor cuidado y conciencia”.

“En tiempos donde niñas, niños y adolescentes reciben una enorme cantidad de información a través de las redes sociales, muchas veces sin filtros ni acompañamiento, la ESI ofrece algo irremplazable: un espacio para preguntar, pensar críticamente, desarmar mitos y construir conocimientos confiables”, remarcó Díaz.

“También constituye una herramienta fundamental para la prevención del abuso sexual en las infancias. Un niño o una niña que aprende que su cuerpo merece respeto, que puede decir «no», que existen secretos que no deben guardarse y que siempre hay personas adultas de confianza a quienes acudir, cuenta con mayores recursos para pedir ayuda cuando algo no está bien”.

La terapeuta dijo que: “La Educación Sexual Integral también nos interpela como personas adultas. Nos invita a revisar prejuicios, mandatos y silencios que durante generaciones dificultaron hablar de estos temas. Educar no es imponer una manera de vivir la sexualidad; es ofrecer información, promover el respeto y habilitar el diálogo”.

“Quizá el mayor aporte de la ESI sea que nos recuerda que toda educación es, antes que nada, un acto de cuidado. Allí donde hay escucha, información y respeto, hay menos miedo, menos violencia y más posibilidades de construir vínculos saludables”.

“Defender la Educación Sexual Integral no significa defender una ideología. Significa defender el derecho de todas las personas a crecer con herramientas que les permitan vivir una vida más libre, más consciente y más digna”, manifestó.

“Porque educar en sexualidad no es hablar solamente de sexo. Es enseñar a nombrar el cuerpo sin vergüenza, a reconocer las emociones, a respetar los propios límites y los de los demás, a construir vínculos donde el cuidado tenga más lugar que el miedo”.

“Quizás, en definitiva, la Educación Sexual Integral sea una de las formas más profundas de educar para la vida. Porque allí donde hay conocimiento, escucha y respeto, florece la libertad. Y donde florece la libertad, también florece la posibilidad de una sociedad más justa, más amorosa y más humana”, concluyó Díaz.

(fuente: https://www.aimdigital.com.ar/)