Bajo eufemismos como «modernización», «flexibilización» y transaprencia, la norma que lleva la firma del flamante ministro de Justicia, Juan Bautista Mahique y del propio Javier Milei, se introducen cambios polémicos en el proceso de elección de los supremos, ya que elimina las impugnaciones, la participación ciudadana y, sobre todo, la contemplación de diversidades de género, especialidad y procedencia regional de los propuestos.