Día Internacional de la mujer trabajadora. Un artículo publicado por el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec) analiza la transformación de los hogares en Argentina durante las últimas décadas, contrastando el modelo tradicional de familia nuclear con una realidad actual mucho más diversa.
Los datos revelan un incremento significativo en hogares unipersonales y monoparentales, además de una mayor participación económica de las mujeres que no ha sido acompañada por una distribución equitativa de las tareas domésticas. En tanto se contrastan los cambios de factores demográficos, sociológicos y de políticas públicas, con una acelerada caída en la tasa de natalidad.
Ante este panorama, se subraya la necesidad de modernizar las políticas de cuidado, enfocándose en pilares como el tiempo, el financiamiento y los servicios para adaptarse a las necesidades de cada estrato socioeconómico. Finalmente, los autores sostienen que comprender esta evolución es fundamental para fomentar el desarrollo social y aprovechar las oportunidades que brinda el bono demográfico actual.
El informe
Un reciente informe de CIPPEC revela que la estructura familiar en Argentina ha experimentado cambios drásticos en las últimas cuatro décadas, alejándose definitivamente del estereotipo de la familia «nuclear» para dar paso a configuraciones más diversas y un rol femenino central en el sostenimiento económico.
El fin del predominio de la familia «tipo»Según el análisis basado en la Encuesta Permanente de Hogares, la proporción de hogares compuestos por parejas con hijos se contrajo del 47% en 1986 al 34% en 2024. En contraste, los hogares unipersonales se duplicaron, representando hoy el 22% del total, mientras que los hogares monoparentales pasaron del 8% al 15% en el mismo periodo.
Un dato clave es que el 80% de estos hogares monoparentales son «monomarentales», es decir, están a cargo de una mujer con sus hijos, una tendencia que se ha mantenido estable durante las últimas tres décadas.La mujer como motor de la economía familiar.
El informe destaca una transformación radical en la generación de ingresos. La proporción de hogares con un único proveedor varón cayó casi un 60%, reflejando el creciente protagonismo de las mujeres en el mercado laboral. Este cambio es especialmente visible en los sectores de menores ingresos: en 1986, solo el 5% de los hogares más pobres tenía una jefa mujer; para 2024, esa cifra ascendió al 42%.
Además, en hogares con dos proveedores, la cantidad de mujeres que se desempeñan como principales aportantes de ingresos creció un 40%.La persistente brecha en las tareas de cuidadoA pesar de su masiva incorporación al mercado de trabajo y su rol como proveedoras, la organización interna de los hogares no ha mostrado una evolución equitativa en cuanto a las tareas domésticas.
Las mujeres siguen destinando el doble de tiempo que los varones a las tareas de cuidado en familias con hijos o adultos dependientes. Este fenómeno genera una sobrecarga, ya que las mujeres aportan cada vez más ingresos monetarios pero continúan siendo las principales responsables del trabajo no remunerado.
Factores demográficos y sociales
La evolución de la familia argentina está impulsada por varios factores:
- Caída de la natalidad: La tasa de fecundidad bajó de 3 hijos por mujer a fines de los 80 a solo 1,36 en 2023, un descenso del 55%.
- Autonomía femenina: Existe una mayor libertad de las mujeres para decidir sobre su maternidad y proyectos de vida.
- Políticas públicas: El mayor acceso a métodos anticonceptivos y programas como el Plan ENIA han contribuido a reducir los embarazos adolescentes no intencionales en un 66% desde 2014.
-
Hacia políticas que reconozcan la diversidad
El informe de CIPPEC advierte que las políticas públicas diseñadas para una familia nuclear con un varón como único proveedor están quedando obsoletas. Para abordar la realidad actual, se propone avanzar en sistemas integrales de cuidado que incluyan:
- Tiempo: Reformar el régimen de licencias, ya que Argentina tiene la licencia por paternidad más corta de Sudamérica (2 días), lo que refuerza la desigualdad.
- Dinero: Fortalecer las transferencias a familias con niños, considerando que el 65% de los menores de 4 años vive en hogares pobres.
- Servicios: Ampliar los espacios públicos de crianza y enseñanza para reducir las brechas de acceso entre los hogares más ricos y los más vulnerables.
En conclusión, la realidad de las familias argentinas es hoy mucho más compleja y diversa que hace 30 años, exigiendo un cambio cultural donde el cuidado sea una responsabilidad compartida entre varones, mujeres, el Estado y las empresas.


