La reiteración de descalificaciones por parte del presidente Javier Milei no fortalece la democracia; por el contrario, erosiona la convivencia y profundiza divisiones que la Argentina necesita superar.
La investidura presidencial exige responsabilidad y mesura. Se puede disentir con firmeza, pero sin agraviar ni descalificar a quienes piensan distinto.
Nos preocupa que en un mensaje de esta magnitud no haya habido respuestas claras sobre los problemas reales de la gente: los salarios que no alcanzan, la situación del empleo, las dificultades en salud y educación, y la incertidumbre que atraviesan las personas con discapacidad.
La sociedad espera soluciones concretas, no confrontación permanente. El país necesita gestión, diálogo y acuerdos amplios que incluyan a las provincias y respeten el federalismo.”
La convivencia democrática es posible y el respeto entre fuerzas políticas también. En el Senado entrerriano hemos dado muestras cabales de ello. Creemos en una política que construye, que escucha y que respeta la diversidad de miradas como base de una República sólida.