Luis “Toto” Caputo y Sandra Pettovello, coordinan un plan por el cual no se convalidarán acuerdos salariales en los próximos meses.
El Gobierno busca implementar una estrategia denominada “Paritarias cero” para frenar la escalada inflacionaria, lo que implica no convalidar acuerdos salariales en los próximos meses, independientemente del índice de inflación. Este proyecto, impulsado por el ministro de Economía, Luis Caputo, y respaldado por Sandra Pettovello, titular del Ministerio de Capital Humano, representa un nuevo golpe para los trabajadores, mientras otros sectores económicos como el agro son objeto de beneficios por parte del gobierno.
A partir de marzo, se limitarán las negociaciones paritarias, permitiendo aumentos salariales únicamente en contadas ramas sindicales, y siempre alineados a un techo del 1%. Esta medida, defendida por el secretario de Trabajo, Julio Cordero, tiene como objetivo principal mantener la inflación en un dígito, pero su impacto recaerá sobre los sectores laborales, que ya enfrentan la pérdida del poder adquisitivo.
La estrategia genera tensiones entre los sindicatos, especialmente en aquellos que demandan incrementos reales para contrarrestar la inflación. Algunos gremios cercanos al oficialismo, como UPCN, aceptaron acuerdos previos con subas mínimas, pero no todos están dispuestos a seguir esa línea. La CGT, por su parte, todavía no ha fijado una posición clara, mientras que sectores alineados al kirchnerismo ya preparan acciones judiciales para resistir estas medidas.
En paralelo, el Gobierno contempla amenazas de reformas sindicales que podrían debilitar conquistas históricas, como la cuota solidaria, y utiliza el temor a la pérdida de empleos en sectores golpeados por la caída del consumo como herramienta de presión. Sin embargo, la normativa establece que los acuerdos paritarios se homologan automáticamente si no son refrendados en un plazo de 45 días, lo que podría abrir un resquicio para negociaciones entre empresarios y sindicatos dispuestos a alcanzar consensos.
La decisión del Gobierno no solo tensiona la relación con los trabajadores, sino que también pone en evidencia la desigualdad en el reparto de los costos del ajuste. Mientras que a los sectores concentrados, como el agro, se les reducen las retenciones, los trabajadores son nuevamente quienes cargan con el peso de un modelo económico que prioriza a los grandes jugadores sobre los derechos laborales y el bienestar de las mayorías.
(fuente: https://primereando.com.ar/)