Por Susy Quinteros –
Los tatuajes han tenido significaciones diferentes a lo largo de la historia del hombre y según cada una de las culturas. En la antigüedad, la sacerdotisa egipcia Amunet, adoradora de la diosa del amor y la fertilidad que vivió en Tebas alrededor del 2000 AC presentaba tatuajes en el cuerpo. El tatuaje egipcio se relacionaba con el lado erótico, emocional y sensual de la vida. Para el mundo incaico, los tatuajes se caracterizaban por diseños gruesos y abstractos semejantes a los tribales actuales. El más artístico fue el de la Polinesia; eran usualmente embellecidos y renovados durante toda la vida y llegaban a cubrir el cuerpo entero. En el año 1991 se encontró en un glaciar a un cazador de la era neolítica que tenía la espalda y las rodillas tatuadas. También los tatuajes fueron usados como castigo, y los acusados de sacrilegio debían someterse a ellos. Al extenderse el cristianismo en el Imperio Romano, se abandonó el tatuaje de esclavos y criminales. Los cristianos eran hostiles a esa práctica porque creían que Dios había creado al hombre a su imagen y semejanza, era pecaminoso que se alterara esa semejanza. Por esa razón, Constantino, primer emperador cristiano de Roma, emitió un decreto en contra de esa práctica. Los exploradores y marineros iniciaron más tarde la tradición de los hombres de mar con tatuajes, y se desparramó rápidamente esta afición entre ellos.
Para Ricardo Malfré, profesor de psicología social de la UBA, “ el tatuaje es hoy la invención individual, la variación, y sobre todo la pertenencia a la gran familia de los que mediante su práctica, se conectan con el orden simbólico. En esta época en que los individuos estamos desanclados, rotos los vínculos tradicionales con corporaciones, gremios, iglesias, se renueva la búsqueda del anclaje nada menos que en la piel, donde el tatuaje es marca de otro, pero también de todos”.
Lejos de las motivaciones ancestrales de sus orígenes, el tatuaje hizo furor entre los jóvenes, se convirtió en moda y pasó a ser una costumbre social o como lo definen los “tatuadores”, un verdadero arte que se va modificando con el tiempo. Los tatuajes pueden considerarse también una forma de manifestar inquietudes, deseos y esperanzas. No existe un grupo de personas definido que elija tatuarse. En general es una elección artística y muy personal, hecha no sólo por los . En general es una elección artística y muy personal, hecha no sólo por los considerados de vanguardia, que buscan una forma de expresión artística. Otra explicación quizás está también en el masivo uso por deportistas, actores y músicos, idealizados por los jóvenes.
Sq 2024 19 de agosto.