Por Alfredo Guillermo Bevacqua –
El lunes 30 de octubre de 1983, se celebra como la fecha de la recuperación de la democracia. Fue un domingo, radiante de sol y elevada temperatura. Obviamente no hubo fútbol, que en ese entonces, era solo de los domingos. Hoy 1° de noviembre, se cumplen el aniversario de la disputa de un partido de la fecha vigésimo séptima del torneo Metropolitano –suspendida por la obligación ciudadana, que por su resultado, adquiere carácter de histórico. En cancha de Huracán, donde hizo de local, Nueva Chicago goleó a Boca 5 a 0. Pudo ser mas amplio, pero en Boca, atajaba Gatti, que detuvo un penal.
Habían transcurrido 48 horas desde el domingo fatídico para el peronismo, que por primera vez perdía una elección nacional. Era tanta la certeza que ganaba el peronismo que La Nación, publicó el día jueves 27 de octubre, un “recuadrito” perdido en el interior del diario, diciendo que varias encuestas daban ganador a Alfonsín, “el fracasado de Chascomus” –según Milei- se impuso por 12 puntos de ventaja a un flemático Italo Argentino Luder.
En la noche de hace 40 años un Boca que estaba a cinco puntos del puntero perdió ante el último de la tabla; solo perduran en la memoria del pueblo boquense de aquel equipo, los nombres de Hugo Orlando Gatti, Juan José López –el mismo que condujo a River a la B-, José Orlando Berta y Ricardo Gareca.
En el primer tiempo, el 9 Otermín marcó dos goles y sobre el final, Acuña ejecutó un penal y Gatti lo contuvo; pero en el segundo tiempo, Acuña se desquitó, marcó dos goles y Vera Benítez puso el lapidario 5 a 0. Un resultado ofensivo para tanta gloria.
El jugador nro. 12 estalló en el segundo tiempo al comprobar que no se revertía el resultado. El jefe de la barra brava en ese entonces era José Barrita, llamado “El abuelo”, quien había jugado fuerte para el peronismo (mirá si iba a apostar por “la sorpresa”). No recordaron a la madre de los jugadores; tampoco los mandaron a las partes íntimas de sus señoras madres; no les pidieron que “dejen de joder y se muevan”; no recurrieron a temas de Los Auténticos Decadentes o La mosca. La molestia por la derrota, por el oprobio, se manifestó con una sola palabra, que surgía de un sentimiento, también agraviado por ese resultado electoral inesperado. El grito que inundó la noche de Patricios, que era mezcla de bronca , dolor e insólito insulto , dedicados a sus jugadores era: “¡radicales, radicales, radicales!…”
Esta nota fue publicada por la revista La Ciudad el 1/11/2023