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Un 11 de agosto de 1878, López Jordán escapa de su prisión rosarina

Ocurrió un 11 de agosto de 1878.

El gobierno nacional, temeroso de que el vecindario de Paraná lo liberara de la prisión y retirado el proceso del juez que entendía en él por su manifiesta parcialidad, el general López Jordán fue trasladado a Rosario, dándosele por cárcel uno de los departamentos de la Aduana.

Había sido detenido en Corrientes por la deslealtad de un amigo, después del desastre de Alcaracito y llevado a Paraná donde se le tuvo engrillado varios meses, en el actual local del Colegio de Nuestra Señora del Huerto, frente a la plaza 1º de Mayo.

Una crónica de la época relata que «una tarde fría y neblinosa, de cruel invierno, esposa e hijas van a visitarlo como lo hacen habitualmente y, como de costumbre también, entrado el crepúsculo, abandonan el edificio de la Aduana sin que la vigilancia advierta nada sospechoso.

Arropadas fuertemente, las líneas femeninas se pierden en la frondosidad de gruesos tapados y precaucionales embozos.

«A la hora reglamentaria del silencio, la guardia realiza su inspección de fin del día y comprueba que el caudillo no está en su celda. En cambio encuentra, desolada y triste, a su amante esposa que, con decisión y energía, ha hecho el supremo sacrificio de reemplazarlo».

El caudillo se embarcó en un bote desmantelado, en varios días cruzó los ríos Paraná y Uruguay, hasta que logró internarse en la Banda Oriental del Uruguay donde estuvo en exilio aproximadamente diez años.

(fuente: Archivo Histórico de Entre Rios)

Esta nota fue publicada por la revista La Ciudad el 11/8/2017