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Consejos para vivir con menos ansiedad

La rutina, los malos hábitos, el trabajo, la falta de sueño, la economía hogareña y el ritmo de vida se convierten en aliados que terminan atentando contra nuestra calma, provocándonos estrés y malestar.

 

Hay una seria de acciones que pueden encarar para lograr contrarrestar los malestares que decantan del agobio y devienen en ansiedad.

 

Aprender a relajarse: informarse de cómo hacerlo. Practicar diariamente de técnicas de respiración diafragmática, relajación muscular.

 

Organizarse: planificar las actividades con antelación, dejando algunos huecos para imprevistos. Así se ahorran preocupaciones, sobresaltos y olvidos.

 

Dormir lo necesario: intentar dormir unas ocho horas por día. No acostarse tarde. Realizar actividades relajantes antes de ir a dormir (leer, escuchar música tranquila)

 

Priorizar: no intentar llegar a todo. El día sólo tiene 24 horas. Selecciona las actividades más importantes y aprender a delegar en los demás.

 

 

Evitar excitaciones: no consumir bebidas estimulantes (café, té, mate) pasada la media tarde. Moderar el consumo de tabaco y alcohol.

 

Solucionar problemas: afrontar los problemas, no esconderlos ni negarlos. Cuando vean que son capaces de solucionarlos se sentirán mucho mejor.

 

Buscar ambientes agradables: huir de los ambientes estresantes. Procurar que el entorno sea lo más relajante posible, sobre todo en el trabajo.

 

Tomar decisiones: seguir un proceso lógico. Plantear el problema, buscar posibles soluciones, analizar los pros y los contras de cada situación y elegir la mejor. No existe la solución perfecta. Una vez decidido, no volver a dudar, eso crea mayor ansiedad.

 

 

Cuidar la alimentación: comer sano y aprovechar el momento de la comida para desonocer y olvidarse de las preocupaciones.

 

Hacer ejercicio: practicar algún deporte de forma moderada, pero regular. Caminar 30 minutos el día puede ser suficiente, ayuda a relajarse. Evitar la actividad física extenuante.

 

Olvidarse del qué dirán: actúen con normalidad; no se preocupen por lo que los demás puedan pensar de ustedes o de su problema.

Premiarse: reconocer los avances, felicitarse por los progresos y premiarse cuando consigan ciertos objetivos. Nunca menospreciar los logros, por pequeños que sean.

Minimizar el problema: nadie está libre de problemas emocionales. No dejar que la ansiedad dome la existencia. Ni están peligrosamente enfermos, ni se están volviendo locos; dentro de poco lo contralarán perfectamente.

 

Superar los miedos: hacer una lista de las cosas que producen temor y afrontarlas. Empezar por las más fáciles. No dejar que un miedo irracional los limite o les cree dificultades.


Fomentar las relaciones sociales: cuidad a las personas de su entorno y dejar que los cuiden. No es momento de sacar a flote problemas del pasado. Eviten los conflictos y las confrontaciones.

Dejarse ayudar: hay muchas personas dispuestas a echarnos una mano. Hay que aprender a llamarlos y pedirles ayuda.

Aprender a decir que no: darse el permiso, cuando así lo deseen. Simpaticen y díganle algo amable a las personas con las que se vinculan, pero también díganles que no directamente y sin justificaciones.

Fuente: pypnews.com

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