Enseñar a los niños a ser agradecidos es una tarea de fuego lento. Se trata de acompañar a su desarrollo biológico para que disfruten de esta maravillosa virtud.
– Predispone a las emociones positivas.
– Reduce el riesgo de depresión.
– Aumenta la satisfacción de las relaciones.
– Incrementa la capacidad de recuperación frente a eventos estresantes de la vida.
No cabe duda de que enseñar a los niños a practicar la gratitud es un gran regalo para ellos y también para las personas de su alrededor. A continuación, presentamos algunas estrategias para enseñar a los niños a ser agradecidos.
Los padres y otros adultos de referencia son el primer modelo de conducta para los niños. Si los niños ven a sus padres comportarse de manera generosa y disfrutar y valorar las cosas buenas que les ocurren, por pequeñas que sean aquellos, querrán seguir el ejemplo de sus progenitores.
Si, por el contrario, los niños ven que sus padres y otros adultos protestan constantemente por todo, se comportan de manera grosera y arisca y nunca están satisfechos con nada, será muy difícil que entiendan qué significa ser y sentirse agradecido.
Es normal que los niños pequeños sean egoístas y egocéntricos, y es difícil explicarles que el mundo es grande y no gira para satisfacer sus deseos. Biológicamente, la posibilidad de salir de lo que se reduce a ellos la irán ganando con el tiempo; ahora bien, nosotros también podemos ayudar desde el entorno.
Tenemos que ayudarles a que vean que todos tenemos unos deseos y que en muchas ocasiones estos son de alguna manera contrarios o poco compatibles. Así, no poder satisfacerlos puede generar mucha frustración, desplazando nuestra atención de lo que sí tenemos y haciendo un mundo de lo que nos falta.
Un niño que aprende a compartir aprende en el mismo camino a valorar lo que tiene, tanto en objetos y comodidades como en personas con las que puede contar. Compartir implica aprender a ser considerado con los demás y ampliar los horizontes del mundo.
En la misión de enseñar a los niños a ser agradecidos, queremos destacar una idea: dar las gracias no debe ser solo algo mecánico que los niños tengan que aprender a decir cuando reciben algo; aunque al principio para ellos sea solo una palabra, han de ir aprendiendo a la vez su verdadero significado. La costumbre de decir gracias, poco a poco, irá ayudándoles a plantearse por qué realmente se sienten agradecidos.
Cuando los niños hagan algo bueno hay que darles las gracias; mostrarles gratitud, del mismo modo que de ellos se espera que se muestren gratos hacia los demás. Es parte del ejemplo que hay que esforzarse por darles.
De esta manera, los niños descubrirán que son importantes y que hay cosas sencillas que agradan a los demás y que los hacen felices. A la vez, también querrán descubrir cuáles son esas cosas en los demás.
Es bueno pedir al niño que exprese por qué se siente agradecido, sin reprobarle o regañarle porque no valore algo. De esta manera, se puede conocer mejor al niño para descubrir así los puntos de su forma de ser que hay que reforzar para que consolide la gratitud.
Los adultos también deben explicarles a los niños las cosas por las que se sienten agradecidos. De esta forma, estos pueden ampliar su visión del mundo y entablar un diálogo que les ayude a valorar las cosas buenas que pasan en su vida.
por Gema Sánchez Cuevas para La Mente es Maravillosa.-
(extraído de AIM Digital)
Esta nota fue publicada por la revista La Ciudad el 1/11/2020