Por Gustavo Sirota –
El 20 de junio de 1867 se jugó el primer partido de fútbol en el país. El escenario fue el Buenos Aires Cricket Club, en los Bosques de Palermo, próximo al predio donde en la actualidad se levanta el Planetario. Un monolito recuerda el acontecimiento.
El cricket fue el primer deporte británico que se practicó en Argentina. El Buenos Aires Criket Club es la institución deportiva más antigua del país y de Hispanoamérica. Sus orígenes se remontan a 1831. En el sitio oficial del casi bicentenario club se menciona la nota del periódico de la comunidad británica “The British Packet”
En diciembre de 1864 el club inaugura oficialmente su campo de juego en el Parque Tres de Febrero, donde hoy está el Planetario.
En 1951 cambió su denominación a Buenos Aires Cricket & Rugby Club, fruto de la fusión con el club de rugby“Buenos Aires Football Club”. Con su campo de deportes ubicado en la localidad de Victoria en el partido de San Fernando, es el club decano de las instituciones deportivas argentinas.
El historiador del futbol, Víctor Raffo, recupera en “Las raíces del fútbol argentino se remontan a 1806” lo que cuenta Ben Hughes en el libro, publicado en 2013, “La Invasión Británica al Río de la Plata 1806-1807”. En fuentes inéditas – Biblioteca Británica y archivos de las fuerzas armadas inglesas – el autor encuentra datos que aseguran que los “invasores” jugaron partidos de cricket, y fundaron un club al que llamaron “Areco Cricket Club”, siendo “el primer club deportivo fundado en Sudamérica”.
La historia transmitida de manera oral durante dos siglos encontraba fuentes que la confirmaban. En 2006 la asociación que rige este deporte en el país celebró con un acto en San Antonio de Areco el bicentenario de la llegada del cricket a estas latitudes.
El libro cuenta que durante “los primeros días de la ocupación los soldados del Imperio Británico jugaron “football” en Luján”. Allí habían sido enviados unos treinta hombres a buscar el tesoro del virreinato, que había sido escondido – enterrado – por el virrey Cisneros. Hughes sostiene que los británicos tardaron varios días en encontrarlo, durante los cuales disfrutaron de “bullicios partidos de football en la plaza principal”.
Pero recién en el otoño de 1867 podemos comenzar a hablar del futbol como lo conocemos en nuestros días. Un grupo de socios del Buenos Aires Cricket Club, encabezados por los hermanos Thomas y James Hogg, invitó con un aviso en el diario «The Standard» a una reunión para fundar un club dedicado a la práctica del fútbol.
El 9 de mayo de ese año nacía el Buenos Aires FootballClub. Thomas Hogg fue nombrado presidente y se preparó el primer partido. Cuatro años antes, en octubre 1863, en la taberna “Freemason” de Londrés, se había fundado la “Football Asociation”, entidad que se encargaría de redactar el primer reglamento, separando definitivamente el nuevo juego del rugby.
Previsto inicialmente para el 25 de mayo en la zona de La Boca, el partido se suspendió por el “mal tiempo que dejó inutilizable” el improvisado campo que iba a albergar aquel primer juego. Unos días más tarde, el 20 de junio de ese año, 1867, finalmente se disputó el postergado encuentro que enfrentó al equipo de “gorros rojos” capitaneados por Thomas Hogg, y los de “gorros blancos”, cuyo capitán era Walter Heald, en lo que se recuerda como el primer partido de futbol jugado en nuestro país.
Terminó 4-0 a favor de los rojos y muchos historiadores de fútbol coinciden en que lo que se llevó a cabo aquel día fue una especie de partido de fútbol y rugby. La pelota pudo haber sido ovalada y los jugadores probablemente la tomaban con las manos. Fueron ocho jugadores por equipo, ya que algunos temerosos de quedar en ridículo por la “rara vestimenta” que lucían los futbolistas prefirieron solo mirar.
El partido duró dos horas y se jugó en una cancha de cricket adaptada, con postes como arcos y banderas para marcar los límites. Los de “gorros blancos” alinearon a Thomas Hogg, James Hogg, W. Forrester, T.B. Smith, J.W. Bond, E.S. Smith, J. Rabsbottom y N.B. Smith; en tanto los “colorados” fueron William Heald, T.R. Best, U. Smith, H.J. Barge, H. Willmont, R.M. Ramsay, J. Simpson y W. Boschetti.
Thomas Hogg, explicó al periódico “The Standard”: «Este juego tardará mucho en extenderse aún entre los residentes británicos, aunque tenemos que insistir porque es el mejor pasatiempo, el más fácil y el más barato para la juventud de la clase media y para el pueblo». Contaba que “los amigos nativos que juegan cricket con nosotros se ofendieron cuando los invitamos a entrar al Buenos Aires Football Club y un oficial de Milicias, de apellido Gallino, declaró que no se había vuelto loco para jugar al fútbol ya que podía costarle la inmediata separación del ejército».
Fue tan grande la impresión que causó el “deporte de los ingleses locos”, que allí mismo los jugadores se reunieron para concertar un segundo encuentro al que le pusieron fecha: El sábado 29 de junio en el mismo predio en Palermo se juego un nuevo partido.
En esa ocasión el equipo vencedor estuvo integrado por Thomas Hogg – capitán -, James Hogg, Thomas Barlow Smith, William Forrester, James Wensley Bond, E. S. Smith, Norman Harry Smith y John Ramsbotham. El otro equipo estuvo integrado por Walter Heald, Herbert Thomas Barge, Thomas Best, Urban Smith, John Harry Wilmott, R. Ramsay, J. Simpson y William Boschetti.
El historiador de futbol, Víctor Raffo, accedió al libro de memorias de Walter Heald, descubriendo un tercer encuentro del cual no hay ningún registro. Heald fue uno de los participantes de aquellos primeros momentos del futbol, siendo además secretario del Buenos Aires Football Club, por lo cual el dato cobra singular significación.
Osvaldo Gorgazzi, del Centro para la Investigación de la Historia del Fútbol, afirma que hubo un partido de fútbol disputado en el mismo lugar – Parque Tres de Febrero – en septiembre de 1864, tres meses antes de la inauguración oficial del campo de deportes del BACC. La noticia aparecida en la edición del 11 de septiembre de 1864 en “The Standard”, periódico de la comunidad británica da cuenta del “match” que se jugó “el 8 de septiembre de 1864”.
El cronista describe que hubo “12 jugadores y al menos 10 espectadores” que jugaron al ‘fútbol inglés’ durante unos 40 minutos, agregando que llegó al lugar con “el partido empezado ya unos diez minutos antes y se encuentra con tres caballeros, totalmente agotados, que se dirigen a tomar un refresco”.
Hubo que esperar a 1882 para que el futbol cobrara nuevo impulso en estas tierras. Watson Hutton, nacido en Glasgow, Escocia, graduado en la Universidad de Edimburgo desembarcó para hacerse cargo del selecto colegio Saint Andrew. Allí implantó la práctica deportiva y la cultura física. En sus maletas traía elementos que no estaban arancelados en la Aduana y que crearon desconcierto: pelotas de fútbol e infladores.
De la mano de Hutton el interés por el fútbol creció entre los alumnos. Alejado del establecimiento y para continuar con la práctica del naciente deporte fundó el English High School, cuna del mítico Alumni ganador de diez torneos hasta su disolución en 1912. No fue el único colegio inglés que abrió sus puertas al fútbol. También lo hicieron el Flores Collegiate, el Saint Andrews Scotch School y Lomas Academy.
En 1891 se crea la “Argentine Association Footbal
Resultó efímera la duración de aquella liga, la primera fuera de Europa y que no contó con el apoyo de Alejandro Watson Hutton, «El Padre del Fútbol Argentino». Hutton el 21 de febrero de 1893 fundó “The Argentine Association Foo
El futbol, el deporte de “los ingleses locos”, se había argentinizado. Era ya parte indisoluble de nuestra cultura popular. En el lugar donde todo comenzó, un monolito colocado en 2017, hace honor a aquellos pioneros que comenzaron una historia que se sigue escribiendo en cada campo de juego. Allí puede leerse: “Sitio Histórico. El primer partido de fútbol de Argentina se jugó en este lugar el 20 de junio de 1867”. Merecido recuerdo del día que todo empezó.