Los datos del último estudio de la organización son difundidos en la campaña “El silencio se siente hate”, desde la que alienta a las y los testigos de discursos de odio a saber cómo actuar
Según un estudio de UNICEF, cada vez son más las y los adolescentes que están expuestos a situaciones de discriminación o maltrato, cyberbullying, situaciones de violencia o pornografía en Internet: en una encuesta realizada a casi 800 jóvenes en 2021, nueve de cada diez afirmó haber sido testigo de un ataque hacia una persona o grupo en redes sociales; el 30% reconoció haber tenido una actitud de odio (al publicar, responder un comentario o difundir una agresión) y el 74% no conoce herramientas para lidiar con estos casos.
Los testigos de acoso, tanto en lo virtual como en lo real, aseguran desde la agencia, muchas veces, no se involucran por miedo o sienten que no involucrarse es lo mejor que pueden hacer en esa situación.
Por eso, para ayudar a lidiar con esa situación, se lanzó la campaña #ElSilencioSeSienteHate, en alianza con TELEFE, que busca frenar los discursos de odio que circulan en el mundo offline y online, y empoderar a las y los testigos de situaciones de odio (hateo) para que se involucren, conozcan los impactos que tienen estas situaciones en la salud mental y cuenten con herramientas para intervenir y generar conciencia sobre el tema entre sus pares.
“Se busca alertar a la sociedad sobre la circulación de los discursos de odio y el impacto que tienen, sobre todo, en las y los adolescentes, especialmente en estas vacaciones de invierno, cuando el tiempo de conexión a las redes puede incrementarse”, dice Natalia Calisti, especialista en Comunicación de UNICEF Argentina.
Además, subrayó que “el uso de las tecnologías aporta muchos beneficios, pero también puede generar tensiones”. En ese sentido, explicó: “La adolescencia es una etapa en la que las chicas y los chicos construyen su identidad y autonomía, y estar expuestos a miradas o palabras de discriminación, en el mundo online que habitan, puede impactar negativamente en su autoestima”, subrayó.
“Bastante seguido veo situaciones de odio en las redes. Sea de una foto que subió algún cantante, algún famoso o hasta amigos donde hay comentarios como ‘¿Qué te pusiste?’, sobre su físico o, muchas veces, se viralizan memes que en realidad tienen contenido ofensivo”, describe Camila Debiazzi, una joven de 15 años que participó el año pasado de la campaña #AlHaterNiCabida y que este año se sumó como vocera de UNICEF.
Además, aclaró la también actriz: “Para intervenir en esta situación, lo que hago es denunciar el comentario o en caso de que sea un meme, no seguir difundiéndolo, no likear la publicación y denunciarlo. Yo suelo denunciar bastante y reportar ese tipo de publicaciones porque no están buenas y no es bueno que se sigan viralizando o que se sigan viendo como algo gracioso cuando en realidad no lo es”.
En su caso, también debió lidiar con los haters: “En mis redes sociales hubo dos situaciones muy puntuales: una vez fueron compañeros del colegio, donde había una situación de bullying que me estaba pasando en el colegio; después fueron a las redes sociales. Como soy actriz, subo cosas artísticas, muchas veces recibí comentarios súper negativos, durante los vivos muchas veces entran personas sólo a hatear”, cuenta.
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La campaña
Las campañas sobre haters son una suerte de trilogia: #LoSientoHater, interpela a quienes generan discursos de odio. #AlHaterNiCabida, les hablaba a quienes sufren hate, y en esta tercera edición #SeSienteHate el foco está puesto en los testigos.
“Las tres campañas tuvieron muy buena recepción, entre los chicos, las chicas y las personas adultas que empezamos a entender que el acoso en las redes tiene consecuencias en la salud mental de los y las adolescentes”, le cuenta a Infobae Natalia Calisti.
Estas campañas, dice, “son las que generan preguntas que abren conversaciones que no son fáciles. Abrir la pregunta es un primer paso para saber más sobre las interacciones de los chicos y las chicas en las redes, conocer en cuáles están, con quiénes se vinculan, que información comparten. Que nos cuenten, que nos enseñen, que lo compartan con nosotros. Y, como en la vida offline, el rol de las personas adultas es acompañar, estar disponibles, generar confianza. Empoderar. Alentarles a levantar la voz si algo no les gusta, si algo no les hace sentir bien”, completa.
Parte de la campaña contra los haters en las redes (captura)El spot principal de la campaña, que ya lleva tres ediciones, recrea una situación de hate en la que el silencio de los testigos afecta a la víctima. Por esto, en la web https://unicef.org/argentina/se-siente-hate hay información para saber cómo actuar ante los discursos de odio online, qué herramientas aportan las redes sociales para poder hacerles frente y cómo pedir ayuda.
La campaña muestra cómo algunos de los factores que pueden afectar la salud mental en las adolescencias están relacionados a la presión social de sus compañeros, la exploración de su identidad, la influencia de los medios de comunicación, la imposición de normas de género, las relaciones con compañeras y compañeros, la violencia sexual y la intimidación y los discursos de odio no son menores: proyectan etiquetas y estigmas que generan sentimientos de soledad, angustia y estrés por largo tiempo y pueden tener consecuencias en las personas.
Esas expresiones tienen como objetivo a determinados grupos sociales y/o demográficos, y generan un clima de intolerancia que promueve la discriminación, la hostilidad y la violencia por ser una forma de violación de los derechos de las infancias y adolescencias. Atentan contra una vida libre de violencia acoso y abuso, al uso de Internet, a relacionarse con pares y al derecho a la información.
La campaña de Unicef para aprender a lidiar con los haters en las redes
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Recomendaciones para testigos
UNICEF compiló una serie de recomendaciones para que los testigos se sumen a frenar estos episodios, acompañar a las víctimas y generar conciencia entre sus pares:
-Quienes son testigos de una situación de violencia tienen la capacidad de frenar el hate y apoyar a quien lo sufre. Sólo se trata de ponerse en el lugar de quien la pasa mal.
-Para ayudar, todo sirve, menos la indiferencia: se puede dar un abrazo, sentarse al lado de esa persona, preguntar cómo está, si precisa algo, sumarla a una actividad, mandarle un mensaje en redes sociales, evitar reírse de las burlas o agresiones.
-En las redes también se puede actuar: no reenviar, no dar like ni compartir publicaciones agresivas. Si hay hate, denuncialo. Nadie va a saber que fuiste vos.
-Lo real y lo virtual duelen por igual. Al encontrarse con una publicación violenta hay que reflexionar sobre cómo actuar en caso de que esa agresión sucediera en persona.
Cómo denunciar un tweet-Hablar con personas adultas de confianza: contarle a papá, mamá, algún profesor o a persona adulta de confianza sobre lo que pasa.
-No alimentar al hater: responderle con más odio sólo provoca violencia y empeora la situación. En caso de ser víctima de agresiones, no hay que responderlas.
-Es importante sumar a otros testigos. Al no ser la única o el único testigo de una agresión que sintió incomodidad, al unirse pueden reclamarle al agresor que termine con la violencia.
-También es importante hacerse escuchar, informarse, aprender, compartir información útil con otros testigos de hate. Usar las redes sociales, hablar sobre el tema en todos los espacios posibles.
Cómo denunciar una conversación-Acompañar sin juzgar: las personas que sufren hate pueden estar muy afectadas por la situación y con pocas ganas de hablar.
-Llamar a la Línea 102. Si te sentís mal por algo que te pasa o te hacen, contá con este servicio gratuito y confidencial, de atención especializada sobre los derechos de niñas, niños y adolescentes.
“El rol de los testigos, eje de la campaña de este año, es clave. Muchas veces son los mismos pares que no intervienen porque tienen mido de ser victimas, o no saben cómo hacerlo, o no dimensionan lo que está pasando. La intervención de otros chicos y chicas para frenar situaciones de hate hacen la diferencia porque son reparadoras para quien sufren el acoso en las redes y porque sienta las bases para una convivencia digital libre de violencia.”, finaliza Calisti.
Fuente: Infobae