El médico Diego Navajas empezó a investigar en la UNER, sobre el aceite medicinal de cannabis con la idea de garantizar una producción confiable para los usuarios. En diálogo con EL DIARIO, valoró la ley provincial que plantea la creación del régimen para el acceso, seguro e informado, al cannabis con fines médicos, terapéuticos y/o paliativos del dolor.
Mónica Borgogno | coordinacion@eldiario.com.ar
Diego Navajas es médico clínico, con especialidad en dermatología y además se desempeña como docente de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER). Desde este rol, empezó a diseñar y llevar adelante un proyecto de investigación sobre la producción de aceite de cannabis para usos terapéuticos, de modo de conocerlo, evaluarlo, garantizar que sea fiable para las personas que quieren tratarse con esta alternativa. Para él, la sanción de la norma en Entre Ríos, es vital porque estos productos que circulan y se ofrecen en el mercado negro, no se sabe cuánta cantidad o tipo de fitocannabinoides tiene o simplemente, muchas veces carecen de dichos componentes terapéuticos.
EL DIARIO conversó con este médico de Concepción del Uruguay para tener más detalles de cómo surge su iniciativa y qué avances han logrado sobre el objeto de estudio que se proponen.
“Mi inquietud por el cannabis surgió hace varios años dado que tengo un familiar, un hermano que es autista y buscando distintos tratamientos, con mi familia empezamos a ver en el cannabis una posibilidad de mejorar su calidad de vida y disminuir síntomas que presenta mi hermano. Ahí empieza mi interés por el cannabis medicinal”, compartió Navajas.
A partir de ahí se nutrió de distintas lecturas, se puso a investigar más y a reunirse con otros colegas médicos. “Fui leyendo e investigando más. Eso, acompañado de una explosión mundial de la temática y también a nivel local, de las diversas patologías que podían tratarse con esta terapéutica, sumado que era docente de la Facultad de Ciencias de la Salud, me surgió la inquietud de ocupar este espacio. Además, las leyes fueron acompañando a pacientes y a cultivadores”, deslizó.
Lo que pretendía era generar un espacio a nivel institucional. Así fue que se juntó con colegas y armaron un grupo, antes del inicio de la pandemia, con el cual discutían y leían “artículos médicos, publicaciones, sobre distintas patologías que podían tratarse con este aceite medicinal. Elaboramos un proyecto de investigación junto con la Facultad, el INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industrial) y el INTA, para por un lado, recabar información de los diferentes productores que estaban haciendo aceite de cannabis a nivel local y el perfil de los pacientes, es decir, para qué enfermedades usaban el aceite. Por otra parte, queremos analizar el nivel de cannabinoides que tienen esos aceites a través del cromatógrafo que tiene el INTI, que es un aparato que hay en esta institución que está en Concepción del Uruguay y te permite ver si tiene o no cannabinoides. Porque el problema es que en el mercado negro te ofrecen un aceite medicinal que muchas veces es solo aceite”, comentó el médico.
“Otra de las líneas del proyecto es acercar información al paciente y cultivadores, sobre qué producto estaban desarrollando. Si no se sabe los componentes de ese aceite, tampoco se sabe para qué patologías se lo puede utilizar”, agregó y en ese sentido aclaró que “hay más de 100 cannabinoides. Los que más se conocen son el THC y ahora se puso de moda el CBD, pero existen más que tienen múltiples usos terapéuticos. Hay que analizar el producto a través de este cromatógrafo. La intención es que todas las personas puedan tener un lugar para analizar el aceite que producen o el que compran”, explicó.
Frenados
EL DIARIO quiso saber sobre los avances de la investigación y ahí surgieron los problemas. Navajas dijo que ahora están recolectando información “y esperando que al INTI le den la habilitación nacional para trabajar con el cromatógrafo porque este aparato funciona de manera comparativa. Tenés que tener un estándar para comparar, es decir hay que trabajar con marihuana para comparar con la marihuana que le enfrentás y sabemos que es considerada como estupefaciente, por eso se requiere de la autorización de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología médica (Anmat) y todavía no se logró eso”.
Por el momento, están relevando información de productores de Concepción del Uruguay y toda la zona de Colón, San José, Gualeguaychú. La ley 10894, de acceso al cannabis con fines médicos o paliativos del dolor y afines, habilitaría entre otras cosas, la creación de una red de laboratorios que permitirá a usuarios y productores, saber qué calidad de aceite medicinal de cannabis compran o consumen, según explicó el especialista.
“Como médico ahora que está el Reprocann (Registro del Programa de Cannabis) me vinculo con usuarios y productores para que puedan cultivar de manera legal, y después hacemos una encuesta anónima, les cuento del proyecto, y ya quedamos en contacto. Hay varios productores en nuestra zona pero la mayoría no a gran escala, lo hacen para sus familiares o amigos.
Lo que te permite el Reprocann es tener hasta nueve plantas en floración y esa cantidad, para la fabricación de aceite para una persona está bien. Pero es importante que la gente pueda tener un lugar donde analizar estos aceites fitoterapéuticos. Este proyecto de ley que tiene media sanción de Diputados, implica que el Estado responda y facilite a aquellas personas que no pueden conseguir o producir su aceite medicinal”, apuntó Navajas. Pues, la producción exige muchos pasos, tiene muchas complicaciones y requiere aprendizaje y recaudos a la hora de manipular y usar elementos para hacer la extracción y elaboración del aceite con fines terapéuticos, agregó el profesional.
Dermatología
Al ser consultado sobre las bondades de esta terapia para el tratamiento de diversas afecciones, el médico respondió: “Los cannabinoides, sobre todo el THC tiene un alto poder antiinflamatorio. Para la soriasis por ejemplo, da muy buenos resultados pero ocurre que como médico al no haber productos de fácil acceso, si uno indica usar la crema con cannabis, el problema es dónde la consigue o cómo la hace y le sumas otro problema. Hay que decir que el creador de la extracción de este aceite, con alcohol, Rick Simpson, probó el aceite de cannabis para tratar su cáncer de piel y logra eliminárselo con el aceite que él mismo se fabricaba. Después, por la ONG Mamá cultiva se conoce que alivia síntomas de epilepsia refractaria en niños y niñas, para el dolor, con la migraña tiene muy buena respuesta, náuseas, falta de apetito, para los que están atravesando quimioterapia también ayuda a paliar la situación”, especificó.
Registrados, para mejorar el acceso a esta terapia
El Registro del Programa de Cannabis (Reprocann) en Argentina, procura mejorar el acceso a quienes tienen indicación médica basada en la evidencia científica disponible, a un producto como especialidad medicinal; con formulación magistral; o que se origine en un cultivo controlado de la planta de cannabis realizado por los pacientes para sí, por terceros, o por una red de pacientes asistidos por Organizaciones No Gubernamentales (ONG) autorizadas por el Programa a través del Registro del Programa de Cannabis (REPROCANN).
De acuerdo a lo que se lee en la página institucional, “las personas que no posean cobertura de salud y sean atendidos exclusivamente en el Sistema Público de Salud y que cuenten con indicación médica tienen derecho a acceder en forma gratuita a los derivados de la planta de cannabis por parte del Estado Nacional. Para las personas que tienen obra social o prepaga la cobertura deberán brindarla las obras sociales y agentes del seguro de salud del sistema nacional, las demás obras sociales y organismos que hagan sus veces creados o regidos por leyes nacionales, y las empresas o entidades que presten servicios de medicina prepaga”.
Fuente: El Diario

