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Stiglitz dijo que los acreedores son «desvergonzados» y «miopes» por no cuidar la sostenibilidad de la deuda

El premio Nobel de Economía destacó el rol de los bancos de desarrollo para solucionar los problemas a los que el mercado no da respuestas y puso como ejemplo la generación de crisis de deuda como la argentina.

 

El premio Nobel de Economía Joseph Stglitz volvió a apoyar la posición de Martín Guzmán frente a la deuda externa y tildó de «desvergonzados» y «miopes» a algunos de los acreedores en el marco de la conferencia por los 50 años de la Corporación Andina de Fomento (CAF)- Banco de Desarrollo de América Latina.

El economista y mentor del ministro de Economía defendió los principios de sostenibilidad de la deuda y consideró que muchos acreedores practican una doble moral al abogar por la sustentabilidad públicamente, pero a la hora de los contratos exigen condiciones que no se condicen con lo que pregonan.

«Lo voy a a decir en términos francos: no tienen vergüenza; algunos pretender ser buenos ciudadanos corporativos, reconocen la importancia de la perspectiva de largo plazo y de la deuda, pero a la hora de los papeles no siguen en la práctica lo que dicen», aseguró Stiglitz.

 ‘No tienen vergüenza; algunos pretender ser buenos ciudadanos corporativos, reconocen la importancia de la perspectiva de largo plazo y de la deuda, pero a la hora de los papeles no siguen en la práctica lo que dicen’, aseguró Stiglitz.

El profesor de la Universidad de Columbia repasó su paso por el Banco Mundial como banco de desarrollo y la perspectiva pro-mercado que imperaba en los años ´90. Y remarcó que con el correr de los años se fue entendiendo cuáles son los límites del mercado para dar respuesta a los desafíos económicos más importantes, como el desarrollo de las políticas industriales frente a las fallas de mercado y el cambio climático. En este sentido, destacó el papel del Banco de Desarrollo de América Latina en la región para generar derrames de un sector a otro que genere beneficios más amplios que los que se tienen en cuenta bajo el criterio de la banca comercial.

El economista destacó también que la pandemia puso de relieve la inequidad en el mundo y que hay un sesgo en las inversiones hacia el ahorro de mano de obra que financia proyectos que promueven en desempleo. En este sentido, destacó la importancia del financiamiento hacia proyectos que contemplen los beneficios privados y también el retorno social.

«La teoría económica ha explicado por qué no se puede dejar todo librado al mercado y explicó sus limitaciones. Con la crisis financiera de 2008 y las crisis en múltiples países alrededor del mundo entendemos mucho mejor los límites del mercado», dijo.

En este punto, destacó que el capital privado ha avanzado en busca de rentabilidad hacia el sobreendeudamiento de los países y los presiona «irracionalmente» con una óptica «inhumana» que «socava incluso la viabilidad de sus retornos». Y recordó que en la Asamblea General de la ONU de 2015 se establecieron criterios de sostenibilidad para combatir la miopía de los inversionistas, pero que «los principales países acreedores del mundo, entre ellos Estados Unidos, hicieron poco por adoptarlos».

El economista destacó que el capital privado ha avanzado en busca de rentabilidad hacia el sobreendeudamiento de los países y los presiona ‘irracionalmente’ con una óptica ‘inhumana’ que ‘socava incluso la viabilidad de sus retornos’.

Como ejemplo puso a las actuales negociaciones de su discípulo con los mercados y consideró que «el foco en el corto plazo está reflejado en las negociaciones de la deuda con la Argentina, con algunos acreedores que demandan claramente lo que es insostenible». Y llamó a toda la comunidad económica a defender los criterios de sostenibilidad.

En este sentido, aseguró que «la Argentina desarrolló un papel muy importante con el FMI, desarrollando sustentabilidad y modelos, donde podemos evaluar la situación», pero «lamentablemente una vez más estamos viendo la falla del sector privado».

«Uno debe preguntarse cuál es el motivo por el cual el sector privado ha estado en una posición tan inhumana, tan fallida, no solamente a la hora de dar préstamos sino a la hora de reestructurar la deuda», dijo, en una crítica generalizada hacia los mercados y el funcionamiento del sistemas financiero global.

La postura de Stiglitz al respecto es que «los individuos dentro de la organización tienen perspectiva de corto plazo y esto refleja la naturaleza de corto plazo que los mercados financieros han tenido».

Además, ponderó los cambios registrados en los últimos años en el campo «académico, de organismos y de algunos gobiernos en torno a la necesidad de un tratamiento diferente de la deuda de los países, para que se torne sostenible»

«En el pasado, la reestructuración de la deuda típicamente no era sostenible, al cambio de 5 años, la mitad de los países con reestructuraciones de deuda volvieron a tener unas crisis», recordó Stiglitz.

Fuente: La política online

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