Por Hugo Luna –
Saber-poder es una relación que deberíamos pensar todo el tiempo. Saber es poder. No hay saber neutro. Saber y poder no son antitéticos como nos quieren hacer creer desde siempre en nuestro querido occidente.
En este sentido quien se adueña de la palabra se adueña del pensamiento. Necesitamos generar espacios desde los que se interpele a este absoluto.
Y esos espacios, creo, son necesariamente espacios de arte. Espacios donde lo lúdico se conjugue también con el pensamiento. Espacios donde sentir y pensar no sean opuestos.
Tal vez una de las artes más disruptivas sea la poesía. Y entonces, necesaria.
No solo porque un poema está hecho con palabras, sino también porque en él la poesía como tal puede pasearse desnuda.
No solo porque un poema no está hecho solo con palabras, sino también porque en él la poesía como tal puede pasearse vestida de silencio.
Escribamos poemas en los muros y dejemos que la lluvia los borre. Igual, el poema, será esa basurita en el ojo de la comodidad.
Por eso y porque estos tiempos reclaman –tal vez como todos los tiempos, pero estos tiempos- resistir al lenguaje sitiado. A la manipulación mediocre de un lenguaje adormecido o peor aún, a un lenguaje que busca adormecer, que funciona como un fármaco.
Resistir al lenguaje de los medios masivos con un poco de poesía puede parecer iluso, ingenuo… hay mucha poesía potente (no voy a dar nombres) solo hay que encontrarla. Yo voy a compartir algunos de mis textos que no son gran cosa pero buscan, se desperezan, saltan para completarse en los ojos de algún lector.
Tango
«noche negra y sin estrellas» E. Cadícamo (de NONadaNunca – 1994)
Un baión silencioso bailan los vecinos. Es su resistencia. La luz de la luna avisa: vienen tiempos duros. Ellos están todavía con el recuerdo calentito de febrero y aspiran a perpetuar su carnaval, la noche de ceniza.
Hay una charla boba que dá vueltas como bichito de la luz y sumerge los sentidos al fondo de la cuestión: estar bien -por lo que quede-
Bellos, como estatua que respira, devuelven el golpe al escultor. El mate en la mano es el mejor martillo y acierta en el corazón de los amigos su ronda de besos pudorosos.
Cuando amanezca esto será recuerdo. Brasa jaqueando el horizonte.
Empírico (de Reflejos sobre el zinc – 2007)
hay quienes escriben poemas para
no suicidarse lo hacen
en la absoluta intemperie del desamor
sentados en los bancos de las plazas las mismas
en las que san martín galopa en su caballo
las mismas que de tarde son sólo bullicio
los hay
que lo hacen para enamorar
y seducen a las aves con su pluma refractaria
de incendio incendio de palabra quemante
yo escribo para
sustentarme en la nada y es claro
me interesa la hoja que me corta
tanto como la que escribo
me interesa me penetra como decía don Witold
si es malo el poema un poco me avergüenza
si es bueno el poema me avergüenza otro poco
la poesía desnuda hasta los huesos
no se puede ver blanca ni hueca
es un esqueleto de palabras
es lo corpóreo y falta
escribir no me salva
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