Por Gustavo Sirota. –
En medio del “escandalo Adorni”, jaqueado por denuncias de corrupción y sospechas de dádivas y cohecho, el gobierno y sus usinas comunicacionales,inundaron redes y pantallas denunciado una “campaña de propaganda y desinformación” urdida y financiada por el gobierno ruso. Buscaban así distraer la atención de los problemas que preocupan y desvelan a argentinas y argentinos. Inflación, deudas, caída del consumo, desempleo, cierres de pymes y empresas. Datos y números de un presente disruptivo en manos de un gobierno a la deriva y en abierto conflicto con la realidad.
“El 24 de agosto de 2024, en un partido por Copa Argentina… barras de Huracán colgaron una bandera conla frase “Sí al fútbol, no a la guerra” con una bandera de Ucrania tachada con una cruz negra”. La noticia, intrascendente como el 0 a 0 entre “el globo” y ArgentinosJuniors, es parte de los entretelones que el periodista Guillermo O´Donell cuenta en “
La “información” replicada de un consorcio de medios de investigación con terminales en Inglaterra, Francia y “dos periodistas independientes de habla rusa”, da cuenta de que el Kremlin habría destinado “al menos $283,100 dólares” para financiar “250 artículos de noticias, análisis y opinión publicados entre junio y octubre de 2024”, exigua cifra que apenas supera la mitad de valuación de mercado de una de las “nuevas” propiedades de Ma
Replicada por medios y redes adictas, retiuteada junto con furiosos embates a periodistas y medios por @JMilei, la “campaña rusa” de desinformación y “fake news” orquestada desde Moscú configura un verdadero dislate que intenta desviar la atención de corruptelas y escándalos cotidianos que salpican el corazón del poder
Un relato, que trata de ocultar una realidad que golpea a millones de familias empujadas a situaciones límites. Los números hablan por sí solos. La morosidad no para de crecer. Según el Banco Central alcanza el 10,6% en entidades bancarias, el nivel más alto en más de 20 años.Aunque el dato más alarmante está por fuera del sistematradicional, en las entidades no financieras la irregularidad– mora – ya supera el 27%. Los cheques rechazados crecieron 83%, pasando de 179.305 en octubre de 2025 a 327.791 en febrero de 2026.
La inflación no cede. El índice de precios al consumidor acumula 10 meses consecutivos en alza. Los datos oficiales del INDEC son lapidarios: los salarios registrados, que incluyen privados y públicos, sufrieron una pérdida de 7,3% real del poder adquisitivo entre septiembre de 2025 y enero 2026, y el desempleo: avanzó al 7,5 % en el cuarto trimestre de 2025.
El experimento libertario acelera una distribución de ingresos regresiva y direccionada, cuyas consecuencias son una creciente desigualdad, reducción de los sectores medios y una concentración acelerada de la riqueza en un sector cada vez más reducido. Según un informe del INDEC la brecha entre el 10% más rico y el 10% más pobre de la población es de 13 veces. El dato del cuarto trimestre de 2025, marca una “persistente desigualdad estructural” donde el “10% más rico concentra el 32,3% del total de los ingresos, mientras que el 10% más pobre apenas accede al 1,8%”.
En este contexto el consumo masivo no levanta cabeza. Según la consultora Scentia en el inicio de 2026 volvió a su nivel más bajo desde septiembre 2024, reportando “una caída interanual del 3,4% en febrero en las compras en supermercados, autoservicios, farmacias, e-commerce, mayoristas y kioscos, aunque la tendencia mensual fue aún más pronunciada, ya que las ventas se hundieron 6,3%”.
En febrero el consumo en los supermercados sedesplom
La industria encadenó en febrero su octavo mes en caída. Entre los más perjudicados, explica el matutino Ámbito Financiero, “está el sector automotriz que se hundió un24%, seguido por equipamiento, maquinarias, y textil”. Comparado con febrero de 2025 la industria cayó un 4% según datos del INDEC. El “índice de producción industrial manufacturero se derrumbó 8,7% respecto a igual mes de 2025, acumulando en el primer bimestre de 2026 una contracción del 6%, comparado a igual periodo del año pasado”. Un industricidio que parece no tener fin.
El titular de la cámara que nuclea a las automotrices, Rodrigo Pérez Graciano, dio a conocer los números del sector en el primer trimestre, encendiendo las alarmas. “Entre enero y marzo las terminales fabricaron 92.346 unidades, una caída de 19% frente al mismo período de 2025”, con una merma en las exportaciones en el primer trimestre de 9,5% frente a igual período del año pasado…”. El mismo panorama en la entrega de unidades a concesionarios – 41.453 – con una baja de ”13,5 %”, totalizando un desplome de “12
La industria textil no le va en zaga. Durante enero, el índice de producción industrial textil registró una contracción interanual de 23,9%, el nivel más bajo de toda la serie que inicia en 2016. A eso se le suma el uso de una capacidad instalada que también se encuentra en su “mínimo histórico” según denuncian desde la Federación de Industrias Textiles Argentinas.
La entidad que agrupa a los empresarios del rubro indicó que la contracción interanual representó «una caída casi ocho veces mayor que el descenso de 3,2% observado en la industria en general». Mientras la “industria en general utilizó el 53,6% de su capacidad instalada, en el sector textil ese nivel fue de apenas 24%”. Un “industricidio” que ha llevado al cierre de cerca de 22 mil empresas desde diciembre de 2023.
Datos, cifras y números que desnudan la verdadera cara de un modelo que solo tiene para ofrecer lo peor de lo mismo que fracasó. Radiografía de un gobierno integrado por una cofradía de estafadores, coimeros, corruptos y “parvenu” – nuevos ricos -, que hacen uso y abuso del estado y del erario público.
La pregunta sin respuesta es como llegamos a esto. Como las promesas del paraíso a la vuelta de la esquina hayan mutado hasta “convertir la vida diaria – como señala Ricardo Ragendorfer – en una pesadilla distópica, un castigo orwelliano”.
El interrogante, dramático, es hasta cuando seguiremos naturalizando como describe Roque Benedetto en su magnífica nota “modo supervivencia” publicada en “El cohete a la luna”, que “sobrevivir se vuelva costumbre, que vivir se reduzca a aguantar”.