Un estudio revela que dos áreas del cerebro podrían estar relacionadas y tendría que ver con una dificiltad especial para los números. Los científicos aseguran que, sabiendo cómo son los mecanismos de aprendizaje, se pueden crear nuevas estrategias de resolución de ejercicios.
El 14 por ciento de los niños en edad escolar sufren de dificultades cognitivas para aprender matemática, pero se desconocían los probables mecanismos neurocognitivos responsables de este déficit. Un grupo de científicos publicó una investigación sobre los procesos de pensamiento y las regiones cerebrales involucradas que hacen que la matemática sea más difícil para algunos.
Los científicos –Hyesang Chang, Percy K. Mistry, Yuan Zhang, Flora Schwartz y Vinod Menon– evaluaron cómo respondían y cuánto tardaban en hacerlo, niños y niñas de segundo y tercer grado con y sin dificultades de aprendizaje matemático, de similares edad y coeficiente intelectual. Les ordenaban que indicaran en pocos segundos qué número del 1 al 9 era más grande mientras observaban su actividad mental con un escáner de resonancia magnética.
La investigación publicada en la revista científica Journal of Neuroscience, demostró que, si bien los resultados de desempeño eran los mismos para los dos grupos, los niños con Problemas de Aprendizaje de Matemática (PAM) eran menos cautos al responder ejercicios y no disminuían su ritmo de respuesta después de cometer errores. Sin embargo, estas dificultades desaparecían cuando esos mismos chicos tenían que resolver problemas representados con puntos en vez de números arábigos (es decir, en lugar de mostrarles un 4 hay cuatro punto en formando un cuadrado).
Distintas fomas de llegar a los resultados
A este modelo lo llamaron Difusión de deriva con monitoreo dinámico del rendimiento, ya que registra fuentes internas y externas de variabilidad estructural en el desarrollo de una actividad. “No estábamos necesariamente interesados en el desempeño en esta tarea, sino cómo la afrontaban tal vez de forma diferente, los dos grupos de niños”, explicó Hyesang Chang, neurocientífica cognitiva de la Universidad estatal de San José.
Bert De Smedt, un neurocientífico de la Universidad Católica Leuven de Bélgica, indicó: “es una observación muy consistente que el procesamiento simbólico es el real problema de los niños con dificultades”.
El estudio demostró que la falta de precaución al dar respuestas con números por parte de infancias con PAM estaba asociada con una baja actividad en el giro frontal medio, una región cerebral que representa un tercio de nuestro lóbulo frontal y que está asociada con el procesamiento de números, la concentración, el control de impulsos y la adaptación a circunstancias cambiantes. A la vez, el hecho de no disminuir la respuesta después de errores, estuvo asociado con menos actividad en la corteza cingulada anterior, relacionada con la resolución de conflictos emocionales, la detección de errores y el monitoreo de la performance.
Una cuestión simbólica
Cuando los niños y niñas tuvieron que resolver problemas con puntos en vez de con números, las diferencias entre los grupos desaparecieron: los niños con PAM tuvieron la misma actividad neuronal en las dos áreas identificadas, que los niños sin dificultades. Así, la investigación refuerza que «las personas con déficit de aprendizaje pueden tener representaciones cuantitativas relativamente intactas, pero presentan dificultades con las representaciones numéricas en formatos simbólicos”.
En el artículo, remarcaron que “los niños con PAM presentan dificultades específicas para adaptar sus estrategias de resolución de problemas al trabajar con símbolos numéricos. Mediante imágenes cerebrales, descubrimos que estas dificultades se relacionan con una actividad reducida en las regiones cerebrales implicadas en la monitorización y el ajuste del comportamiento”.
Chang apuntó que, al ser un estudio exploratorio –probado en pocos casos– no puede asegurar que las habilidades matemáticas y la actividad de estas áreas sean causa y efecto. En el estudio destacaron: “Estos hallazgos respaldan de forma innovadora una perspectiva multidimensional del déficit de aprendizaje que va más allá del procesamiento numérico básico e incluye los procesos metacognitivos”.
Nuevas estrategias
Chang destacó: “Hay mecanismos ocultos que diferencian a los estudiantes que potencialmente tengan PAM”. Este déficit implica no sólo dificultades con el procesamiento numérico básico, sino también problemas en la regulación de las estrategias cognitivas al trabajar con símbolos numéricos.
El artículo demuestra que el modelo desarrollado puede “revelar mecanismos sutiles subyacentes a las discapacidades de aprendizaje e identificar posibles objetivos para la intervención”. Teniendo en cuenta esto, la científica aseguró que en el futuro podrían enfocarse en pensar cómo los niños resuelven problemas e incluso enseñarles diferentes estrategias de resolución.
(fuente: https://www.pagina12.com.ar/)