Por Juan Martín Garay (1) –
Los justicialistas entendemos a la política como una práctica que se realiza en función de poder, pero al poder hay que saber para que se lo quiere, en nuestra práctica (según nos enseña Perón) la política en manos de la militancia implica estar atado a un compromiso ético, ese compromiso se basa en una escala de valores donde PRIMERO ESTÁ LA PATRIA (es decir las aspiraciones del conjunto respecto del bien común, la realización como país y la construcción colectiva de la nación), LUEGO EL MOVIMIENTO (teniendo a la organización como vencedora del tiempo para contener el esfuerzo conjunto de la militancia) Y POR ÚLTIMO A LAS PERSONAS (entendiendo a las aspiraciones personales en donde nadie debe ser instrumento de la ambición de nadie y cada uno artífice de su propio destino).
Es militante, la compañera o el compañero que comprende, siente y practica la doctrina del movimiento nacional justicialista, desde el grado de pertenencia orgánica que tenga a cualquiera de los sectores que comprenden el movimiento, como así también a cualquiera de las ramas del mismo.
La militancia es un acto de Fe, es un testimonio de amor, de compromiso solidario con la Patria y con el otro, la militancia es vocación de servicio, la militancia es mística nacional. Como dice Perón, “así como no nace quien escape a su destino, no debiera nacer quien no tenga una causa noble por la que luchar para justificar su paso por la vida”.
¡Feliz día militantes!, sigamos creyendo en el destino argentino, en comprender la necesidad de organizarnos para luchar por la patria, por el deber que tenemos de la liberación nacional en la realización plena de nuestra doctrina.
A todos ustedes, muchas gracias por seguir luchando para transformar la realidad.
(1) Juan Martin Garay es Secretario de Gobierno de la Municipalidad de Concepción del Uruguay
