LocalesOpiniónPolíticaSociedad

Menos elecciones, ¿menos democracia?

Screenshot

Por Juan Martín Garay (*)

Frigerio sostiene que la política debe escuchar a una sociedad cada vez más distante de las urnas. El diagnóstico puede compartirse, es algo lógico. La pregunta es si escuchar ese hartazgo significa quitarle participación a la ciudadanía o encontrar nuevas razones para que vuelva a participar.

El gobernador Rogelio Frigerio sostuvo recientemente, en un medio nacional, que las PASO deben ser revisadas porque la participación electoral viene cayendo y porque obligar a la sociedad a votar hasta cinco veces en un mismo año sería, según sus palabras, “no estar escuchando lo que le pasa a la gente”.

También señaló que los políticos (como si él no lo fuera)se han vuelto cada vez más “endogámicos”, preocupados por sus propios intereses, y que es necesario esperar a que la ciudadanía vuelva a confiar en la política antes de exigirle una participación electoral tan frecuente.0

Comparto el diagnóstico sobre el hartazgo. Pero no comparto la respuesta. Si la sociedad está cansada de la política, la solución no debería ser quitarle una instancia de participación, sino preguntarnos por qué dejó de encontrar razones para participar.

Porque eliminar las PASO no elimina las diferencias políticas. Si existen dos candidatos, seguirán existiendo dos candidatos. Si existen tres sectores con posiciones diferentes, esas diferencias no desaparecen porque no haya PASO. Lo que cambia es quién decide. Y allí está el verdadero debate.

SI NO DECIDE LA GENTE, DECIDIRÁ ALGUIEN

Frigerio plantea que la discusión debe darse “puertas adentro” de las organizaciones políticas. Es aquí donde aparece la diferencia. Los partidos son indispensables para la democracia. Organizan, representan, construyen programas, forman dirigentes y expresan intereses sociales. Naturalmente, la política debe buscar acuerdos y construir consensos.

Pero la democracia no puede agotarse en las estructuras internas de los partidos. Cuando existe un acuerdo político, no hay ninguna necesidad de una elección interna. El consenso siempre es una herramienta legítima y deseable. Pero cuando ese acuerdo no existe, las PASO ofrecen una salida democrática al conflicto político.

La alternativa no es PASO o consenso. La verdadera alternativa es consenso o decisión ciudadana. Porque si no deciden los ciudadanos, decidirán los dirigentes que tengan mayor capacidad de negociación, mayor influencia o mayor control de las estructuras partidarias.Eso no significa necesariamente una mala decisión. Pero sí significa una decisión diferente: una decisión tomada con menos participación ciudadana.

UNA COINCIDENCIA CON EL MINISTRO DE GOBIERNO

El planteo de Frigerio tiene, además, una coincidencia con lo que había expresado su ministro de Gobierno, Manuel Troncoso, cuando sostuvo hace poco que las PASO no deberían utilizarse para “resolver los problemas de los dirigentes”. En eso hay coincidencia 100%.

Las PASO no fueron creadas para resolver problemas personales, ambiciones particulares o disputas internas de los políticos. Pero justamente por eso hay que hacer una distinción fundamental: opino en línea con esa fundamentación, que hay que resolver los problemas políticos de la política y no los problemas políticos de los políticos. Las diferencias dentro de los partidos son problemas de la política. Y cuando esas diferencias existen, la democracia necesita mecanismos para procesarlas. No para ocultarlas, correrlas o pretender anularlas quitando participación ciudadana.

ESCUCHAR A LA SOCIEDAD TAMBIÉN ES DARLE LA PALABRA

Frigerio tiene razón en algo central: existe hartazgo. Está claro que la participación electoral ha disminuido progresivamente en el último tiempo, y existe una distancia preocupante entre una parte de la sociedad y la política. Pero hay que preguntarse qué significa realmente “escuchar” a una sociedad desencantada.Escuchar no es lo mismo que prestar atención.

¿Escucharla es decirle que vote menos? ¿O es preguntarse por qué dejó de encontrar razones para votar? Una sociedad que se distancia de la política no necesariamente está pidiendo menos democracia.Muchas veces está reclamando otra política. Una política que resuelva. Que represente. Que escuche. Que construya acuerdos. Que deje de mirarse a sí misma.

Por eso, si las PASO tienen problemas, pueden discutirse. Pueden reformarse. Puede debatirse su frecuencia, su funcionamiento, su costo y hasta su continuidad. Lo que no deberíamos hacer es confundir el costo de la democracia con el costo de la política.

LAS PASO NO OBLIGAN A COMPETIR

Hay otro aspecto que merece ser señalado. Las PASO no obligan a los partidos a competir. Si existe un acuerdo, existe la posibilidad de una candidatura común. Las PASO aparecen cuando ese acuerdo no alcanza. Y entonces cumplen una función: permiten que una diferencia que existe dentro de una fuerza política no se resuelva exclusivamente entre dirigentes, sino que pueda ser ordenada democráticamente por los ciudadanos.

Eso también es democracia. La política necesita dirigentes capaces de acordar, pero también necesita ciudadanos con capacidad efectiva de decidir.

EL PROBLEMA NO ES CUÁNTAS VECES VOTA LA GENTE

Reducir el debate a la cantidad de elecciones puede resultar atractivo, pero es insuficiente. La pregunta de fondo es otra: ¿Quién decide cuando la política no logra ponerse de acuerdo? Podemos compartir el diagnóstico del gobernador sobre el cansancio ciudadano y, al mismo tiempo, discrepar respecto de la respuesta.

Porque frente a una sociedad que reclama que la política la escuche, nuestra obligación no debería ser hablar menos con ella. Debería ser encontrar mejores razones para que vuelva a querer participar. Si hay que reformar las PASO, reformémoslas. Si hay que reducir costos, reduzcámoslos. Si hay que discutir el calendario electoral, discutámoslo.

Pero no hagamos de la menor participación ciudadana una respuesta a la crisis de participación. Porque menos elecciones no significan necesariamente más democracia. Las PASO no tienen que resolver los problemas políticos de los políticos. Tienen que ayudar a resolver, democráticamente, los problemas políticos de la política. Porque las PASO no son de los dirigentes. Son de la ciudadanía.

(*) Abogado, Profesor de Enseñanza Superior y Concejal. Vicepresidente 1° del HCD de Concepción del Uruguay. Presidente del Bloque “Juntos por Uruguay” – P J.

Related Articles

LocalesPolíticaSalud

El Centro de Escucha llegó al Senado de la Nación 

Los jóvenes Blas Morales y Thiago Picazzo, referentes del Centro de Escucha...

CulturaLocalesSociedad

Cine, fotografía y memoria: una propuesta cultural diferente llega al Cementerio Municipal

El sábado 26 de septiembre, el Cementerio Municipal de Concepción del Uruguay...

LocalesPolíticaSociedad

Presentaron “Desde la Memoria” en Pronunciamiento

La Municipalidad de Concepción del Uruguay implementa el programa “Desde la Memoria”,...

LocalesPolíticaSaludSociedad

Continúa el Ciclo de Charlas “Somos muchas las que sentimos lo mismo”

El Programa “Mujeres Construyendo Futuro”, que implementa la Municipalidad de Concepción del...